lunes, 8 de noviembre de 2010



Quinto Horacio Flaco



Nació el 8 de diciembre del año 65 a.C, hijo de un esclavo liberto. Su padre, aunque pobre, invirtió mucho dinero en la educación de su hijo, acompañándolo a Roma donde inició sus estudios en la escuela de Orbilio. Allí conoció la literatura de poetas arcaicos como Livio Andrónico y también a los poetas de Grecia. En griego escribió sus primeros versos. Participo en la guerra civil en el bando de los republicanos que fue derrotado en la batalla de Filipos. Tras este episodio decide volver a Roma y dedicarse exclusivamente al arte poético. Con el tiempo, Horacio fue ganando el respeto y la admiración de los círculos literarios romanos, al que pertenecían Virgilio, que le presentó a Cayo Mecenas, quien fue su protector y le introdujo en los círculos literarios y políticos de Roma, también le obsequio con una finca en las colinas de Sabina, donde se retiro a redactar sus obras. Horacio murió en Roma el 28 de noviembre del año 8 a.C.



Horacio, uno de los grandes poetas de Roma, escribió obras de cuatro tipos:

· Sátiras: abordan cuestiones éticas como el poder destructor de la ambición, la codicia por la riqueza o la posición social.

· Epodos: composición de carácter lirico en las que hace también una crítica social. El epodo es una composición de origen griego destinada al insulto. Beatus ille es la composición más destacada en este género, hace un elogio a la vida en el campo.

· Odas: son composiciones de carácter lírico que constituyen la obra cumbre de la lírica latina. Son cuatro libros con un total de 104 odas, adaptadas —y algunas, imitaciones directas— de los poetas Anacreonte, Alceo y Safo. En ellas pone de manifiesto su herencia de la poesía lírica griega y predica la paz, el patriotismo, el amor, la amistad, los placeres del campo y la sencillez. Estas obras no eran totalmente políticas, incorporan algunos rasgos de la mitología griega y romana. El poeta expone su filosofía de la vida en que lo mejor para ser feliz es la “aurea mediocridad”, (hay que saber hacer uso de las riquezas y ser generoso) y también hace una invitación a gozar del momento sin preocupaciones del mañana, “carpe diem”.

· Epístolas: son veinte cartas personales en veros hexámetros en las que expone sus observaciones sobre la sociedad, la literatura y la filosofía con su lógica de “punto medio” (la virtud es el punto medio entre dos vicios opuestos). Destaca entre todas la Epístola ad pisones o Arte Poética, ensalza a los maestros griegos, explica la dificultad y seriedad del arte de la poesía y proporciona consejos técnicos a los poetas aspirantes.

domingo, 7 de noviembre de 2010


LA LITERATURA LATINA
La literatura latina imita a la griega tanto en sus formas como en sus contenidos y, a su vez, se convierte en modelo para las literaturas occidentales posteriores.
La dependencia griega se muestra sobre todo en el desarrollo de los géneros literarios y en la mitología (pero no significa que los autores latinos se comporten como meros imitadores de lo helénico); por otra parte, el carácter más pragmático de los romanos les lleva a cultivar especialmente los géneros relacionados con la historia, la sátira y la didáctica. Aportación específicamente romana es la profundización en la lírica del yo poético y el cambio de rumbo que se opera en la epopeya (convertida por Virgilio en un poderoso instrumento ideológico mediante el que defender la concepción romana del mundo)
Esta literatura surge paralela al desarrollo político del pueblo romano, por lo que se extiende por espacio de ocho siglos y abarca los siguientes periodos:

---------------HISTORIA- LITERATURA---------------

Monarquía 753-IV a.C. -Fundación Roma
- Siete reyes
- Expulsión Tarquino el soberbio
Literatura oral: carmina
República IV-I a.C.
-Magistraturas políticas.
-Romanización
- Conquista de Italia
- Guerras púnicas y civiles
Comedia: Plauto y Terencio
Lírica: Catulo
Oratoria: Cicerón
Historia: Julio César y Salustio
Imperio S.I a.C. – V d.C.
-Dinastía Julio-Claudia (luego, otras: Flavia…)
-Incendio de Roma, Erupción del Vesubio
-Edicto de Milán; la capital : Constantinopla.
-Religión oficial: cristianismo
-División y caída del imperio
Épica: Virgilio y Ovidio
Lírica: Horacio.
Tragedia: Séneca
Historia: Tito Livio y Tácito

Sirva la síntesis anterior para citar, al menos, a los autores latinos más representativos ya que nosotros nos vamos a centrar en el estudio de los tres grandes poetas de la época imperial: Virgilio, Horacio y Ovidio

miércoles, 27 de octubre de 2010

Edipo en la pintura moderna

A continuación tienes algunas obras pictóricas ( de Max Ernst, Giorgio di Chirico y Francis Bacon, por este orden) que nos permiten ver cómo el arte moderno recrea al personaje de Edipo. Comenta una de ellas y selecciona un fragmento de la obra que creas adecuado para ilustrar la imagen.

Edipo, modelo ejemplar de héroe trágico

Para Aristóteles el Edipo de Sófocles es el modelo de tragedia perfecta.

En verdad es difícil hallar un héroe más trágico que Edipo, atrapado al fin en una red que él mismo anuda en una implacable investigación detectivesca que desarrolla con decisión, sin sospechar que el éxito de sus pesquisas lo destruirá, porque –¿fatalidad, castigo de sus culpas?– el asesino no es otro que el propio Edipo. Claro está que todo el mundo conoce el asunto y que no se trata de una historia de intriga normal. La tensión radica precisamente en que el público conoce la identidad del buscado mientras que el investigador la ignora al principio, hasta que no le que queda más remedio que ponerle nombre, el suyo propio. El espectador quiere gritar a Edipo: «¡No sigas!», mientras ve sobrecogido cómo se encamina el héroe hacia su fatal destino. Sófocles ha dispuesto los hechos y el proceso de descubrimiento con una sabiduría admirable, capaz de provocar, como querían los antiguos, el temor y la compasión en grado supremo.


Si afirmamos con rotundidad que Edipo es un modelo ejemplar de héroe trágico es porque en él se asienta la tragedia entera, es decir, de él parten y a él llegan todos los estímulos que hilvanan su acción. Caudillo de Tebas, orgullo y salvación de la ciudad, acaba siendo el peor de la tierra, deshonrándola y llevándola a la desgracia. Lúcido y ciego, inocente y al mismo tiempo culpable, se sitúa, al principio de la obra, más allá de la condición humana: salvando al pueblo de la maldición de la Esfinge, su superioridad se acerca a la de los dioses.
Paradójicamente, sin embargo, termina excluido de la comunidad, reducido a la nada, como una bestia. Su perspicacia y voluntad de saber precipitan la catástrofe y favorecen la propia destrucción. El ingenio, que en su día le abrió las puertas del reino de Tebas, termina convirtiéndose en su propio enemigo. Tal y como afirma J. Donado, “el mejor de los bienes que asisten al hombre, la inteligencia, no es más que pura sombra”

Nada tiene que ver este Edipo con el complejo que Freud bautizó con su nombre sin mucha justificación. Nunca ha pretendido matar a su padre ni acostarse con su madre, sino eludir precisamente ese aciago destino pronosticado por el oráculo, huyendo de Corinto y de los que él cree, erróneamente, sus padres. Tampoco ha querido matar a su verdadero padre, el rey Layo, al cual mata por azar, ni se ha sentido atraído especialmente por su verdadera madre, Yocasta, con la que se casa en un matrimonio político para ocupar el trono de Tebas después de matar a la Esfinge. Todos estos hechos quedan al margen de sus intenciones y fuera de sus impulsos conscientes o inconscientes. La perdición de Edipo y su tragedia vienen por otros cauces

¿Es culpable Edipo ? ¿Es una víctima inocente de los designios de los dioses? ¿No ha cometido sus sacrilegios ignorante de lo que hacía? Hay, sin duda, ciertas culpas distribuidas en los personajes de la tragedia, de las cuales Edipo no está libre: la misma muerte de Layo es producto de una violenta soberbia de Edipo, cuya muerte inmisericorde, por cierto, dispusieron sus padres. Pero la presencia de los oráculos y su cumplimiento ineluctable hacen sospechar que es una víctima cuyos sufrimientos son mayores que sus culpas. Y en ese sufrimiento está quizá la lección última de la humanidad de Edipo, su condición de héroe, su dimensión trágica que lo hermana con la raza entera de los mortales. He ahí el lamento del coro, que observa compungido esta historia de dolor:
«¡Ay, generaciones de los hombres, cómo calculo que vuestra vida y la nada son lo mismo! ¿Quién llega a tanta felicidad como pudo imaginar si no es para ver declinar lo que imaginó? Teniendo como ejemplo tu destino, el tuyo, sí, Edipo miserable, no hay en el mortal nada por lo que pueda llamarle feliz. Mirad aquí al famoso Edipo que descifró los famosos enigmas y era muy poderoso varón cuya fortuna ninguno podía contemplar sin envidia. Mirad a que cúmulo de desgracias ha venido. Tratándose de un mortal, hemos de ver hasta su último día, antes de considerarle feliz».

DONADO VARA, José. Prológo a SÓFOCLES, Tragedias completas, Cátedra, Madrid, 1998
LILLO REDONET, Fernando. Guía de lectura de Edipo Rey

jueves, 7 de octubre de 2010

Un juglar del s.XXI: JAVIER KRAHE " COMO ULISES"


¿Qué sería de Ulises en nuestros días?

Seguro que se os ocurre cómo transponer al astuto héroe homérico a nuestra forma de vivir y pensar.

Algo así es lo que hace Javier Krahe en su particular versión "Como Ulises".

En el siguiente enlace, a un blog de clásicas, encontraréis un magnífico montaje con la canción de este cantante y algo de información sobre este trovador moderno.
http://mainakeclasica.blogspot.com/2008/05/ulises-como-krahe.html
Redactad un pequeño comentario sobre el texto de Krahe.

La ilustración, Odiseo y las sirenas" corresponde a la serie de litografías que Marc Chagall hizo para Ilustrar la Odisea

sábado, 2 de octubre de 2010

ITACA

Cuando salgas de viaje para Ítaca,
desea que el camino sea largo,
colmado de aventuras, de experiencias colmado.
A los lestrigones y a los cíclopes,
al irascible Posidón no temas,
pues nunca encuentros tales tendrás en tu camino,
si tu pensamiento se mantiene alto, si una exquisita
emoción te toca cuerpo y alma.
A los lestrigones y a los cíclopes,
al fiero Posidón no encontrarás,
a no ser que los lleves ya en tu alma,
a no ser que tu alma los ponga en pie ante ti.

Desea que el camino sea largo.
Que sean muchas las mañanas estivales
en que -¡y con qué alegre placer!-
entres en puertos que ves por vez primera.
Detente en los mercados fenicios
para adquirir sus bellas mercancías,
madreperlas y nácares, ébanos y ámbares,
y voluptuosos perfumes de todas las clases,
todos los voluptuosos perfumes que te sean posibles.
Y vete a muchas ciudades de Egipto
y aprende, aprende de los sabios.

Mantén siempre a Ítaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Pero no tengas la menor prisa en tu viaje.
Es mejor que dure muchos años
y que viejo al fin arribes a la isla,
rico por todas las ganancias de tu viaje,
sin esperar que Ítaca te va a ofrecer riquezas.

Ítaca te ha dado un viaje hermoso.
Sin ella no te habrías puesto en marcha.
Pero no tiene ya más que ofrecerte.

Aunque la encuentres pobre, Ítaca de ti no se ha burlado.
Convertido en tan sabio, y con tanta experiencia,
ya habrás comprendido el significado de las Ítacas.
C. P. Cavafis


El poema Ítaca ( 1911) es, seguramente, el más conocido de Cavafis. Como ya sabéis, se refiere al texto de Homero, La Odisea.
Redacta un comentario del mismo en el que expongas el sentido del poema (es conveniente que en algún momento abordes con qué aspectos de la Odisea construye el poema y qué estructura presenta) Lo completarás con algunos datos sobre el autor y su significado .


El siguiente enlace lleva a la versión que del poema hizo Luis Llach en catalán (os recomiendo que pinchéis en el segundo vídeo, el que pone los subtítulos en castellano)
También podéis oír la misma canción interpretada por Beth aquí:

LA ODISEA

CANTO I
LOS DIOSES DECIDEN EN ASAMBLEA. EL RETORNO DE ODISEO
Cuéntame, Musa, la historia del hombre de muchos senderos,
que anduvo errante muy mucho después de Troya sagrada asolar;
vio muchas ciudades de hombres y conoció su talante,
y dolores sufrió sin cuento en el mar tratando
de asegurar la vida y el retorno de sus compañeros.
Mas no consiguió salvarlos, con mucho quererlo,
pues de su propia insensatez sucumbieron víctimas,
¡locas! de Hiperión Helios las vacas comieron,
y en tal punto acabó para ellos el día del retorno.
Diosa, hija de Zeus, también a nosotros,
cuéntanos algún pasaje de estos sucesos.

Ello es que todos los demás, cuantos habían escapado a la amarga muerte, estaban en casa, dejando atrás la guerra y el mar. Sólo él estaba privado de regreso y esposa, y lo retenía en su cóncava cueva la ninfa Calipso, divina entre las diosas, deseando que fuera su esposo.
Y el caso es que cuando transcurrieron los años y le llegó aquel en el que los dioses habían hilado que regresara a su casa de Itaca, ni siquiera entonces estuvo libre de pruebas; ni cuando estuvo ya con los suyos. Todos los dioses se compadecían de él excepto Poseidón, quién se mantuvo siempre rencoroso con el divino Odiseo hasta que llegó a su tierra.
Podéis continuar leyendo pulsando en el siguiente enlace: www.apocatastasis.com/odisea-homero.php#axzz11DPQNaHf

En esta otra dirección encontraréis una selección de fragmentos representativos (junto a una buena colección de imágenes que los ilustran): http://web.usal.es/~hvl/Mitos/index.htm "> (Penélope y los pretendientes, Waterhouse)