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viernes, 3 de mayo de 2019


Realismo y Naturalismo

El Realismo es una corriente estética de las artes que se da en toda Europa en la segunda mitad del siglo XIX y que tiende a la representación de lo real y lo concreto, evitando cualquier tratamiento idealizador o subjetivo. Si el Romanticismo buscaba la fuente de inspiración en el mundo interior (intimismo, subjetividad, sentimentalismo, evasión...), el Realismo intenta reflejar la realidad externa de forma objetiva y despersonalizada por medio de la observación y la documentación. Para ello utiliza como género principal la novela.
         Para el triunfo del Realismo tienen importancia fundamental las transformaciones sociales que se van produciendo a lo largo del siglo XIX y que traen como consecuencia el ascenso de la burguesía, que se confirma como clase dominante. La novela realista está vinculada a un público burgués, cansado del sentimentalismo y del idealismo romántico, demanda temas más cercanos a su entorno inmediato y personajes con los que pueda identificarse. Los héroes apasionados e idealistas de la literatura romántica son sustituidos por personajes comunes, de clase media que viven conflictos propios de su época y con los que el lector se identifica.
         El proletariado, clase social que surge con las revoluciones industriales, aparece esporádicamente; será la novela naturalista la que dé protagonismo a personajes de la clase obrera y refleje las situaciones de injusticia en las que vive.
El Realismo brilla como expresión literaria especialmente en Francia, Inglaterra y Rusia. El aumento demográfico de las poblaciones industriales y el desarrollo económico, junto a las desigualdades coinciden con el Realismo. Rusia, sumida en un sistema feudal, acoge las influencias del occidente continental gracias a sus intelectuales. Los avances científicos se verán también reflejados de modo diverso en las narraciones de esta época. Así, los trabajos de Darwin y Mendel contribuirán a la delineación de personajes, ambientes y círculos sociales en las novelas.

Desde el punto de vista literario, las características del Realismo son las siguientes:
  • Se intenta reflejar la realidad con exactitud y objetividad imitando el método científico. Para ello se fundamenta en la observación  Los novelistas se documentan sobre el terreno, tomando minuciosos apuntes sobre el ambiente, las gentes , la indumentaria...Las narraciones no buscan ni lugares ni tiempos lejanos, sino que abren una ventana al tiempo contemporáneo del escritor.  La descripción detallada es un instrumento fundamental que posee el autor para crear  ambientes, lugares y costumbres determinados, acordes con el individuo.
  • La novela debe ser verosímil, debe tener apariencia de verdadera. La fidelidad descriptiva se ejerce en dos direcciones: los ambientes y la psicología de los caracteres.
  • La narrativa realista concentra su acción en las aventuras y aconteceres de un personaje concreto. El medio ambiente puede influir en las actuaciones del protagonista, ya que aquel condiciona los modos y decisiones de este. El protagonista se moverá entre una serie de valores que imperan en la sociedad que lo rodea, asimismo buscará su éxito y fortuna, en muchos casos a través de la institución del matrimonio.
  • Los personajes pueden reflejar un grupo social o atender a una intención marcadamente individualista. En ocasiones aparecen personajes tipo, aunque no son excepcionales. Predominan los que pertenecen a la burguesía.
  • El narrador es omnisciente. Conoce todo lo que acontece y puede penetrar en la mente de los personajes. Intenta ser aséptico y no mostrar ninguna inclinación por unos u otros personajes; a veces, el autor adopta una actitud de “cronista” y tiende a desaparecer- pero, en otras ocasiones realiza comentarios que tratan de influir en la opinión del lector.
  • El lenguaje es una herramienta para narrar. No importa tanto la belleza poética como las acciones que se cuentan. Se trata de un lenguaje denotativo, con una profunda carga de objetividad y precisión. Con la descripción detallista del Realismo aparecen dialectos, registros, jergas, pronunciaciones y modismos propios de diversos lugares, tipos y estratos sociales. Se pone empeño en adaptar el lenguaje a la índole de los personajes.
  • Se descubren lacras de la sociedad con una actitud crítica, que responderá en cada caso a la orientación ideológica del autor. Renace la idea de un “arte útil”: la novela debe contribuir a la reforma o al cambio de la sociedad, en un sentido o en otro.
El Naturalismo.
Surge como una evolución del Realismo al abrigo de las teorías filosóficas y científicas revolucionarias de la época. El positivismo de Auguste Comte y el determinismo de Darwin llevan a que Émile Zola incluya en sus novelas la idea de que los personajes están atrapados por el medio en el que nacen y crecen. La naturaleza y sus condicionantes genéticos lo van a colocar en una posición prácticamente inamovible marcada por un hado fatal que recuerda al de los héroes clásicos. El Naturalismo expone las miserias humanas, dibujando las penurias de las clases más desfavorecidas en las que brotan los instintos más básicos y primitivos del ser humano. Muchas veces la narrativa naturalista se transmite mediante las novelas de tesis: se denuncia una sociedad corrupta, el escritor mira con desencanto el momento en que vive y se culpa a las instituciones más reaccionarias como la Iglesia y el ejército.
En los postulados de este movimiento influyen:
  • El materialismo: el hombre es, ante todo, un organismo, todos sus comportamientos se explican por su fisiología. Las leyes que rigen su organismo deben explicar las reacciones anímicas.
  • El determinismo: el hombre no es libre porque actúa impulsado por las presiones del medio ambiente en que vive y por el peso de la herencia.
 La herencia biológica le marca al individuo su destino, determina la línea de su comportamiento.
 Las circunstancias sociales restringen las opciones del hombre para orientar su vida, añadiéndose a sus condicionamientos biológicos.

Son propios del Naturalismo los siguientes elementos:
  • La Naturaleza se toma como modelo de imitación por parte del artista.
  • La novela es cientifista. Más que entretener pretende enseñar siguiendo un método científico basado en la observación, la objetividad y la precisión. El novelista debe experimentar con los personajes, situándolos en determinadas situaciones y comprobando cómo sus actos se explican por la influencia de la herencia y de las circunstancias. Influencia de la ciencia experimental de Claude Bernard : el novelista debe actuar como un médico con sus pacientes o un biólogo con sus cobayas.
  • La descripción constituye un elemento fundamental en las construcciones narrativas naturalistas.
  • Predilección por la representación de las clases bajas o marginales, los ambientes más sórdidos, con personajes que suelen actuar más por instinto que condicionados por las normas morales de la sociedad: abundan los personajes tarados, alcohólicos, psicópatas, seres que obedecen, sin saberlo, a sus impulsos hereditarios.
  • El lenguaje se ve privado de toda su carga poética. Se hace más precisa la reproducción del lenguaje hablado
  
Los realistas franceses.
La nueva estética literaria  se manifestó en todos los géneros, pero fue en la novela en el que alcanzó unas cotas más altas. El tránsito entre el Romanticismo y el nuevo movimiento no se  produce de una forma brusca, sino gradual, a través de unos autores y obras que están a caballo entre Romanticismo y Realismo.
 Podemos decir que el movimiento realista surge en Francia con la aparición del novelista Stendhal, que escribió sus novelas basándose en el análisis psicológico de los personajes y en la práctica de la observación. Según Stendhal, la novela debe ser "como un espejo colocado a lo largo del camino". Stendhal es un novelista que todavía está a caballo entre Romanticismo y Realismo: muchos de sus personajes y ambientes son románticos, pero su técnica es ya puramente realista: la descripción fiel de la realidad circundante.  Aunque podamos considerar  a Stendhal ya como un autor realista, los verdaderos iniciadores del género fueron los novelistas Balzac y Flaubert
Stendhal (1783-1842)
Bajo este pseudónimo se esconde Henri-Marie Beyle, francés enamorado de Italia que destaca especialmente por dos de sus obras: Rojo y negro y La cartuja de Parma. Nacido en Grenoble, abandona su ciudad para instalarse en París, pero en lugar de permanecer allí se enrola en los ejércitos napoleónicos y con ellos recorre Europa. Finalizado el Imperio, vuelve a la capital gala movido por sus ansias literarias, pero una vez más sucumbe a su ser nómada: ejerce como cónsul en varios países del continente. Solo vuelve a París para morir. Personaje casi teatral, enamoradizo y rodeado de múltiples amantes, emplea numerosos pseudónimos pero sin duda el que más fama le reporta será el de Stendhal. Intentando una revolución romántica acaba escribiendo novelas realistas.
Honoré de Balzac. (1799-1850)
Su obra abarca más de cincuenta novelas, y veinticuatro de ellas las aunó bajo el título La Comedia humana. Este monumental conjunto se distribuye en tres partes: estudios filosóficos, estudios analíticos y estudios de costumbres. La intención de Balzac era la de dibujar con precisión y detalle el cuadro de costumbres y hábitos sociales de su época, así como los caracteres y valores fundamentales de la sociedad contemporánea. La forma definitiva de su novela puede apreciarse en Eugenia Grandet, donde el avaro protagonista finge ser rico para poder casar a su hija. La técnica de Balzac se perfecciona con la inclusión de un nuevo elemento: la aparición de personajes de una novela en títulos sucesivos. Tal acontece en El padre Goriot (1834). Balzac no esconde una profunda crítica a la sociedad de su época. Sus personajes representan caracteres muy diversos los cuales pueden apreciarse de manera evolutiva en la piel de las diferentes figuras que aparecen a lo largo de las páginas.
Gustave Flaubert. (1821-1880).
Nace en los alrededores de Rouen. Inicia estudios de Derecho pero debe abandonarlos debido a la enfermedad. Se instala en Normandía y allí inicia una relación amorosa con la poetisa Louise Colet. El tramo final de su vida fue tumultuoso, enfermo y acosado por problemas financieros, fallece por una hemorragia cerebral.
Aparecen sus primeras novelas: Memorias de un loco (1838) y La tentación de San Antonio (1849). Publica Madame Bovary, lo cual le acarrea ser sometido a un proceso judicial del que resulta absuelto. Su otra gran novela es Salambó, que cuenta la revuelta de Cartago en el siglo III a.C. Finalmente aparece La educación sentimental, en la que se narran los amores de un burgués rico con una mujer casada.
(Completaremos el estudio de este autor en otro apartado)

Los realistas rusos.
La novela rusa de la segunda mitad del siglo XIX se caracteriza principalmente por una descripción de los paisajes naturales, los rasgos físicos de los personajes y sus atuendos. Todo ello proporciona un ritmo lento a la narración. Los novelistas rusos sienten especial predilección por mostrar un sentimiento de piedad y compasión hacia las clases sociales más desfavorecidas. Este sentimiento es una pieza más de la construcción narrativa en la que no solo la descripción de la situación social es importante, sino también la preocupación por los valores morales y las inquietudes filosóficas de los autores.
Alexei Nikolaievich Tolstoi. (1828-1910).
Huérfano a temprana edad, se cría con unos parientes en un ambiente cultivado y religioso. Acude a la Universidad de Kazán, abandona los estudios y se dedica a la lectura de la Biblia, Pushkin y Rousseau. Gran propietario rural, intenta mejorar la situación de los siervos que trabajan en sus tierras, pero pronto se introduce en los círculos aristocráticos de Moscú, donde tiene fama de reformista. Participa en diversas guerras como oficial del ejército.  Viaja por Inglaterra y Alemania; se casa en 1862 y forma una extensa progenie (quince hijos). Se dedica a administrar sus propiedades y es cuando escribe sus obras más importantes: Guerra y paz (1863-1869) y Ana Karenina (1873-1877). Esta última no es solo la historia de un amor con final desgraciado, sino que nos enseña el deseo de Tolstoi por inculcar una moral que consideraba perdida en la sociedad moscovita donde todo es dominado por la hipocresía; en el fondo Ana se ve inmersa en una lucha interior entre el deseo de ser honesta y mantener el equilibrio ante los hipócritas que la rodean.
Las influencias rousseaunianas se revelan en la actitud de Tolstoi: autor optimista y vitalista, cree que el ser humano puede transformar el mundo mediante la bondad natural, buscando la forma de acercarse a la naturaleza y vivir conforme a los dictados de esta.
Fiodor Mijáilovich Dostoyevski. (1821-1881)
Sus andanzas juveniles están marcadas por un hecho excepcional: sus encuentros con grupos socialistas considerados enemigos del régimen zarista lo llevan a ser condenado a muerte; minutos antes de la ejecución, la pena es conmutada por trabajos forzados en Siberia. Tras este exilio es enviado como soldado a Mongolia y solo puede regresar a Rusia con su esposa en 1859. Viaja por Europa y regresa definitivamente a su país en 1873.
Entre sus obras destacan:  El jugador (1866), reflejo de la gran afición de Dostoievski por los juegos de azarCrimen y castigo (1866-1867)  y Los hermanos Karamázov (1879-1880).
Crimen y castigo es otro ejemplo de cómo los autores rusos muestran en sus novelas la preocupación por temas morales y filosóficos. En este caso se trata de revelar cómo el crimen, sea cual sea su origen y finalidad, aun cuando se persiga el bien, es un atentado contra las normas morales del ser humano y conlleva como penitencia la pesadumbre del alma y la mente. En cierto modo, el autor critica al hombre revolucionario de su época. 
En Los hermanos Karamázov,  recupera la figura de su propio padre, una persona alcohólica y despótica que tiraniza a sus hijos. Del mismo modo la novela presenta la confrontación de Fiodor Karamázov con sus cuatro hijos, uno de los cuales acaba asesinándolo. Es el dilema entre el bien y el mal, la idea de moral y de libertad, y el sufrimiento como camino hacia la salvación.

El realismo en Inglaterra.
El movimiento literario del Realismo coincide con lo que en el ámbito anglosajón se denomina Era Victoriana. Los autores de esta época están íntimamente implicados en los acontecimientos contemporáneos. La sociedad industrial crea numerosos conflictos sociales y políticos en los que se ven involucrados de manera personal numerosos escritores. Las nuevas teorías científicas de Darwin revolucionan la manera de pensar la religión, la moral y la concepción de la naturaleza y del mundo. Ligadas a las condiciones de los obreros surgen las teorías del alemán Karl Marx que obtienen numerosos seguidores en la industrializadísima Gran Bretaña. También es la etapa de un arraigado puritanismo religioso que defiende las posturas más conservadoras en lo moral y ético.
Además de Thomas Carlyle , John Ruskin (1819-1900) y Matthew Arnold (1822-1888), destacamos a:
Charles Dickens. (1812-1870)
Constituye uno de esos autores que crea su propio mundo, donde los personajes se mueven con una vitalidad, leyes, y atmósfera propias. En sus novelas refleja su profunda implicación en la causa de la pobreza y la injusticia en que viven determinadas clases sociales inglesas. El crimen y las situaciones de desigualdad parece que no pueden ser mejoradas mediante los movimientos reformistas o los cambios legislativos, dichas modificaciones semejan proceder solo del impulso individual, una especie de retorno a la picaresca hispánica donde la salvación del héroe está solo en su capacidad de supervivencia.
Dickens tiene que trabajar desde muy joven debido a la precaria situación económica de su familia. Su primer éxito literario le llega con Las aventuras de Pickwick. Realiza numerosos viajes y se casa; tras su separación sufre un aparatoso accidente que lo deja parcialmente inválido. Sus tres grandes novelas son : Oliver Twist (1837-1839), David Copperfield(1849-1850) y Grandes esperanzas (1860-1861).
Oliver Twist nos narra la historia de un huérfano que tras pasar por innumerables penurias logra realizarse como persona. Esta novela es un cuadro perfecto de la sociedad victoriana, donde se ensalzan las virtudes de la vida rural frente a la urbana, esta última dominada por la prostitución, el crimen, la delincuencia y la marginación. 
David Copperfield describe la precaria situación de los niños en Inglaterra donde el protagonista logra superar la terrible experiencia de los internados para construirse un futuro como escritor.
En Grandes esperanzas el protagonista también es un huérfano educado por su hermana. Un golpe afortunado en la vida permite al protagonista, Pip, recibir una esmerada educación y heredar una inmensa fortuna. Reniega de su anterior posición y de sus antiguos amigos para conquistar a su antes inalcanzable dama. Cuando descubre quién ha sido el que ha propiciado ese cambio de rumbo en su vida, sus ilusiones y esperanzas se diluyen regresando a su casa más maduro.
Las hermanas Brontë.
Hijas de un pastor anglicano, su vida estuvo condicionada por la estricta disciplina a la que las sometió su padre. La literatura es una vía de escape a través de la ensoñación y la imaginación. Emily y Anne inventaron un país imaginario, Gondal, en el que se desarrollan algunas de sus historias. Cumbres borrascosas es la obra más destacada de Emily; es una novela de clara influencia romántica, concretamente del romanticismo alemán. Jane Eyre es una novela que publica Charlotte en 1847, el mismo año en que aparece la novela de su hermana Emily. Jane Eyre es la imagen de una antiheroína que ni es bella ni rica y que solo posee como arma la inteligencia para desenvolverse en un mundo dominado por los varones, una sociedad estancada y poco propicia a los cambios que hagan destacar a la figura femenina.
Lewis Carroll. (1832-1898)
Bajo este pseudónimo se esconde Charles Dodgson, un matemático que revela en sus obras su interés por la lógica y el sentido. Somete al lector no solo a la experiencia de mundos imaginarios dotados de gran vitalidad y elementos fantásticos, sino a la subversión de la realidad lógica, así como a un atrayente juego con el lenguaje. Estos elementos son claramente apreciables en su obra más conocida: Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas y A través del espejo.

Literatura española
Los máximos exponentes de la novela realista española son Benito Pérez Galdós (Fortunata y Jacinta, Los episodios nacionales…) y Leopoldo Alas Clarín (La Regenta). Este último, junto a Vicente Blasco Ibáñez, participa de rasgos del Naturalismo. 

Literatura norteamericana Cuando la novela se instala en los Estados Unidos este es un país aún en fase de construcción, la inmensidad de sus paisajes invita más a la descripción que la narración de historias con protagonistas bien definidos. La novela de carácter europeo no se adapta bien a la realidad de lo norteamericano, por ello las narraciones serán menos sociales que las europeas y más dedicadas a lo trascendental que a la observación de la realidad contemporánea.
Hermann Melville. (1819-1881)
Tras diversos trabajos acaba como empleado en varios barcos con los que recorre el Pacífico. Esta experiencia marinera la plasmará en su obra. Su novela más conocida es Moby Dick. Se desarrolla en el limitado espacio de un ballenero.  En tan reducido universo narrativo como es el barco, Melville traza la caracterización de los diversos personajes y mezcla el argumento de persecución obsesiva de la ballena blanca con las reflexiones del narrador y una riquísima referencia a la historia, la literatura occidental, la mitología, la ciencia y la filosofía. En el trasfondo de la obra descansa la perenne intención del hombre por dominar a la naturaleza.
Marc Twain. (1835-1910)
Trabajó en diversos lugares y oficios: conductor de paquebote en el río Misisipí, buscador de oro o corresponsal de prensa en Europa. Escritor con grandes dotes humorísticas, las manifiesta destacadamente en dos novelas: Las aventuras de Tom Sawyer (1876) y Las aventuras de Huckleberry Finn (1885). Describe nítidamente las costumbres de los estados sureños del casi incógnito oeste, así como la sociedad norteamericana afincada en ellos, igualmente refleja la lengua inglesa de esos lugares.

      Stendhal → “La novela: espejo que se pasea por un camino real. Tan pronto refleja el cielo azul como el fango de los cenagales del camino. El hombre que lleva el espejo será acusado por vosotros de inmoral. ¡El espejo refleja el fango y acusáis al espejo! Acusad más bien a la
carretera en que está el cenagal, o mejor aún, al inspector de caminos, que permite que el agua se encharque y lo forme”.

domingo, 17 de abril de 2016

Madame Bovary

MADAME BOVARY 
GUSTAVE FLAUBERT (Rouen 1821-Croisset 1880)
           
 Madame Bovary fue publicada en 1856, en la “Revue de Paris”, por entregas y, a principios de 1857 se inició un proceso judicial contra la revista y contra Flaubert bajo la acusación de “ofensa a la moral y a la religión”.  El novelista fue absuelto y el escándalo supuso una excelente publicidad para la novela.
            Esta obra pasa por ser una de las mejores novelas del s.XIX y la primera de todas en cuanto a modernidad y aportación al género novelístico. Flaubert le dedicó seis años de trabajo intensivo y dejó en su correspondencia sus reflexiones sobre la creación de esta novela y con respecto al trabajo del novelista, en general.
            El tema central de la novela es el del adulterio, tema que interesaba a Flaubert desde muy joven. (A  los dieciséis años había escrito  “Pasión y virtud”, historia de una mujer adúltera que se suicida)
            La novela se inspira en hecho real: la muerte en 1848de Delphine  Delamare,  segunda esposa de un  oficial de Sanidad establecido en un pueblo de Normandía. Las circunstancias de su matrimonio, el número y profesión de sus amantes,… coinciden con la situación novelística de Madame Bovary.
           La novela consta de treinta y cinco capítulos, de unas diez páginas cada uno, y está dividida en tres partes,  situadas respectivamente en Rouen y Tostes,  en Yonville, y en Yonville, Rouen y Yonville; excepto Rouen, ciudad episcopal del norte de Francia (Normandía), los demás lugares son inventados.
         En tres partes con una increíble agudeza literaria, Gustave Flaubert nos muestra su punto de vista sobre la vida de la sociedad de alto rango en la Francia del temprano siglo XIX, al casar al personaje principal con alguien que nada le ofrece más que exhibirla como si fuese un trofeo y al encontrar en un estudiante de leyes, con quien tendrá una cruel y triste historia, lo que siempre buscó, pero que al final, no la llevará a nada más que a su muerte. Madame Bovary, es pues, más que una novela, un retrato fiel y un paradigma para la literatura realista y universal y para la filosofía francesa.

BIOGRAFÍA Y OBRAS DEL AUTOR
 Novelista francés encuadrado dentro de la escuela realista, alabado por su objetividad y la esmerada perfección de su estilo, cualidades ambas que se pueden encontrar en Madame Bovary, su trabajo más representativo. Flaubert, hijo de un médico, nació en Ruán, Normandía, el 12 de diciembre de 1821.
Estudió derecho en París durante un corto periodo de tiempo, pero su frágil salud le obligó a abandonarlo.  Fue entonces cuando decidió dedicarse a escribir. Entre 1849 y 1851 viajó, en compañía de un amigo, por Grecia y Oriente Próximo, una experiencia que le inspiró los escenarios exóticos de dos de sus novelas. Afectado por un desorden de tipo nervioso, transcurrió la mayor parte de su vida de forma tranquila, junto a su familia, en Croisset, un lugar de campo cerca de Ruán, donde recibía frecuentes visitas de otros notables escritores. Allí murió el 8 de mayo de 1880.
 La primera novela de Flaubert, y la más leída también, Madame Bovary, publicada por primera vez en 1857, hubo de enfrentarse muy pronto a un importante proceso legal. Tanto el autor como el editor fueron acusados por la inmoralidad de la novela. A pesar de haber sido absueltos, el escándalo empañó el lanzamiento del libro, y no fue hasta más tarde cuando fue reconocida como una de las obras maestras de la literatura francesa.
 Madame Bovary, subtitulada Costumbres provincianas, es, en apariencia, una convencional historia de adulterio, pero logra convertirse en un profundo análisis de la humanidad y, en concreto, un ataque a la monotonía y a las desilusiones de la vida burguesa. Emma Bovary, con la imaginación repleta de románticas ilusiones sobre el amor y la pasión, se topa con la realidad de un insípido matrimonio que la ahoga, y busca las sensaciones sobre las que ha leído en los libros, a través de una serie de aventuras amorosas, que ella desea ver como grandes pasiones, pero que no son en realidad más interesantes que su vida matrimonial. En un ataque de desesperación, se quita la vida.
 Flaubert refleja con gran acierto la tragedia de este personaje, y Madame Bovary ha resultado ser una obra de referencia constante, hasta el punto de estar considerada como una obra maestra del realismo.  Otras novelas también importantes de Flaubert son Salambó (1863) y La tentación de San Antonio(1874). La primera de ellas es una narración histórica ambientada en la antigua Cartago; la segunda está basada en la leyenda de las tentaciones a las que se tuvo que enfrentar el fundador de las comunidades religiosas cristianas, san Antonio, en la soledad del desierto.  Aunque estas dos novelas son consideradas en general más cercanas al romanticismo que Madame Bovary, casi todas las obras de Flaubert combinan elementos tanto románticos como naturalistas. En sus cartas, publicadas póstumamente, Correspondance (4 volúmenes, 1887-1893), Flaubert calificó su trabajo de "agonías del arte". El infinito cuidado que ponía en conseguir una gran precisión en los detalles y en el lenguaje se ha hecho legendario. La devoción de Flaubert hacia el arte no podría haber sido puesta de manifiesto de otro modo mejor que en la perfección que se exigía a sí mismo.
Entre las demás obras de Flaubert cabe destacar la novela La educación sentimental (1869), tres narraciones cortas publicadas con el título de Tres cuentos (1877), y dos trabajos editados póstumamente, la inacabada novela Bouvard y Pécuchet (1881) y Diccionario de lugares comunes (1913).

UBICACIÓN DEL TEXTO
 Se centra en la burguesía del siglo XIX, época en la cual transcurre la novela. Este siglo es el siguiente al considerado el Siglo de las Luces, caracterizado por el triunfo de la razón, la ciencia y el respeto a la humanidad.
Recibe una clara herencia de este siglo anterior que influye en el modo de pensar de la sociedad de la época, lo que fue creando poco a poco el secularismo actual, y que durante el libro se puede apreciar en el decreciente interés de los campesinos por los temas religiosos. Flaubert intenta reflejar el aburrimiento y la monotonía burguesa a través del adulterio, y la forma de pensar de la época. Todo esto ocurre tras el final de la Revolución Francesa (1789-1799).
 En el transcurso del libro se nombra a Béranger y en varias ocasiones a Voltaire que era muy apreciado por ser uno de los principales representantes de la ilustración, y un crítico feroz de la religión y el clero, aunque profesando su creencia en Dios. Todas las obras de Voltaire tienen pasajes memorables, los cuales nombra Flaubert a lo largo de toda la obra. Algunos de los acontecimientos ocurridos durante esta época, aunque no se haga alusión a ellos en el libro, son, aparte de una clara evolución de la música, la literatura y la ciencia, el movimiento cartista (revolución de los trabajadores) y la corriente de pensamiento del romanticismo.
 El romanticismo se caracteriza por su entrega a la imaginación y la subjetividad, y la expresión y su idealización de la naturaleza. Flaubert critica en su libro la influencia del romanticismo en las mujeres de su época, y muestra que no todo es tan perfecto y romántico como se muestra en la literatura romántica. En Francia el inicio del Romanticismo coincidió con las guerras napoleónicas a principios del siglo XIX. Sin embargo esta obra es Realista, y describe el comportamiento humano y su entorno, tal y como actúan y sucede en la realidad.
 Durante todo la novela aparece mayoritariamente la burguesía, y en algunos momentos representantes de la clase media y trabajadora, aunque en ningún momento aparecen las clases inferiores o pobres. Emma, la protagonista de la novela, en un principio pertenece a la clase trabajadora y vive con su padre en el campo, pero tras su boda comienza una vida lujosa aunque ella no lo considere así, y anhele vivir entre la más alta burguesía, como se demuestra en la envidia que tiene al hombre con el que baila en una fiesta burguesa a la cual la invitan gracias a un trabajo de su marido.
La redacción de Madame Bovary ocupa a nuestro escritor los años 1851 a 1856, es decir, los posteriores al proceso completo de la revolución del 48; aproximadamente la empieza el año de la caída de la II Republica y de la proclamación del II Imperio. Tras la publicación de su obra en 1857, Flaubert aún habría de asistir al final de la etapa imperial en 1870, a la ya mencionada comuna del 71 y a la República, constituida en este mismo año y que sobrevivirá al novelista más de sesenta años.

ARGUMENTO
 Primera parte
Origen pequeño-burgués-rural de Charles Bovary e influencia de la madre de éste en su temperamento y educación. Charles se recibe a fuerza de empeño como médico y su madre le casa con la viuda Heloise, de aparente buena dote. Conoce a Emma Rouault, hija de un paciente, de la que prontamente se enamora. La mujer de Charles muere súbitamente y Charles, a instancias del padre de Emma, se casa con ella en medio de una exuberante fiesta campestre.
 Al poco tiempo son invitados a una fiesta de la alta sociedad en donde Emma puede comparar ese estilo de vida que siempre había querido con el que tiene. Emma se desencanta y literalmente enferma de la sencilla y llana vida que le ofrece su nada romántico marido. Charles en busca de una solución y sin nunca sospechar la verdadera causa de la enfermedad de Emma, migra con ésta desde Tostes a la ciudad de Yonville. Emma se encuentra embarazada.
Segunda parte
 En Yonville los Bovary conocen a Homais, el farmacéutico, y a su hospedado y practicante de leyes León, amante de la música y literatura, un romántico que inmediatamente hace sinapsis con Emma forjándose una amistad que se torna en amor mutuo no confeso. Nace la hija de Emma siendo encargada tempranamente a una nodriza. Emma toma distancia de León y éste ,confuso y desilusionado, emigra a París. Emma vuelve a caer enferma del alma, tal como lo hiciera por primera vez en Tostes. Imbuida de frustración y languidez conoce al señor Rodolphe Boulanger de la Huchette en el cual Emma ve reflejados sus ensueños románticos. Se hacen amantes y Emma comienza a gastar dinero desmesuradamente en lujos. Emma planea la huida de ambos, Rodolphe la abandona. Emma cae nuevamente enferma, en su lenta recuperación se reencuentra con León en una obra de teatro.
Tercera parte
Comienza el romance de Emma con León, paralelo a ello Emma sigue endeudándose hasta que la situación financiera de los Bovary (sin nunca sospecharlo Charles) se torna insostenible. Al encontrarse abandonada por sus amantes y rodeada de gente que realmente no ama, Emma toma la decisión de suicidarse con arsénico. Charles finalmente se da cuenta de todo, la perdona y luego muere de amor.

ESTRUCTURA
 La obra se divide en tres partes:
La primera parte consta a su vez de nueve capítulos que empiezan con la infancia de Charles Bovary y de sus estudios y cómo se caso con una mujer mayor que él, y empezó a trabajar como médico. También en esta primera parte conoce a Emma que es hija de un paciente suyo, un campesino que ha educado a su hija en un colegio de monjas, con disciplina y como si fuera una niña burguesa. Charles se enamora de Emma y cuando muere su mujer, decide pedirle la mano a su padre, el cual acepta. La primera parte acaba cuando ya se han casado y se van a mudar de Tostes y ella ya está embarazada.
La segunda parte consta de quince capítulos y comienza cuando se mudan. Emma Bovary ya se siente frustrada en su matrimonio: casándose no ha conseguido lo que quería puesto que se ha casado con un simple médico vulgar y sus aspiraciones son mayores. Decide que va a conseguir lo que se propuso y va a ser como las mujeres de las novelas románticas que leía, y conoce a un hombre, Rodolphe, el cual llega a ser su amante pero éste la abandona. En esta segunda parte Emma ya tiene a su hija Berthe, la cual es puesta en manos de una nodriza que se encarga de su cuidado, y Emma no tiene relación con ella excepto en contadas ocasiones.
La tercera parte, se divide en once capítulos y corresponde a la relación con su segundo amante, León, el cual termina abandonándola. Emma, frustrada y perseguida por sus acreedores por gastar más allá de sus posibilidades y, por tanto, perseguida por sus deudas, decide quitarse la vida con arsénico.

PERSONAJES PRINCIPALES
 EMMA BOVARY: Es la hija de un campesino acomodado –el tío Rouault- y esposa de un médico mediocre (Charles). Es sensual, llena de sueños, varios de ellos egoístas y vacíos, ve frustrados sus anhelos en medio de la vida provinciana. Hastiada de su marido, se entrega a dos hombres, León Dupuis y Rodolphe Boulanger, que demuestran no ser menos vanidosos y egoístas que ella. Acosada por las deudas, y harta de la vida, se suicida.
 CHARLES BOVARY: Esposo de Emma. Graduado como oficial de sanidad, se traslada a un pequeño pueblo de la Normandía, Tostes, donde ejerce. Allí se casa, primero con una mujer mayor que él, y luego con Emma. Ésta acaba por dominarlo y someterlo a sus designios. El buen hombre es limitado y se resigna con poco: considera a su esposa una diosa, sin darse cuenta que ella le es infiel en sus propias narices. Además su incompetencia no se reduce al ámbito de lo conyugal, también es un profesional mediocre: por su culpa provoca la gangrena en la pierna de un paciente, obligando a cortársela. Después de muerta su esposa, descubre toda la verdad. Muere sólo y en completa ruina.

PERSONAJES SECUNDARIOS
 LEÓN DUPUIS: Pasante notario en Yonville. Allí conoce a Emma y simpatizan rápidamente, pues tienen gustos afines por las lecturas sentimentales y las evocaciones románticas. Sin posibilidad de que el amor se concrete, parte hacia Ruán a seguir estudiando. Allí encuentra a Emma, tres años después. Viven un amor apasionado y loco que termina mal: él la abandona y se casa con una mujer "decente".
 RODOLPHE BOULANGER: Rico galán que tiene su castillo en los alrededores de Yonville. Frívolo y seductor, enreda a Madame Bovary y la convierte en su amante. Cuando ella lo presiona para que se fuguen, él escapa dejando arruinada moralmente a Emma. Años después ella lo buscará para que la salve de otra ruina –la económica- . Él dice no tener tres mil francos. Emma lo maldice. Después de que ella muere, Rodolphe se encuentra con Charles. La escena es irónica. El burgués no pierde la compostura y no vacila en humillar, esta vez de frente, al médico arruinado. "Todo es culpa de la fatalidad", dice éste.
 HOMAIS: Farmacéutico en Yonville. Petulante e ignorante, se siente con derecho a opinar sobre todo. Es el típico burgués de pueblo, con ínfulas de sabihondo. Se cree anticlerical, pero es tan vulgar como el cura del pueblo. Es padre de tres hijos a los que quiere convertir en genios científicos. Los niños, en verdad, son sucios y maleducados. Es el indirecto responsable del suicidio de Emma, pues ella toma el veneno en el "laboratorio" del boticario. Homais paradójicamente, es quien siempre da las ideas que llevan a Emma a los brazos de sus amantes. Después de la muerte de ella, se convierte en autoridad local y el rey le impone la cruz de honor.
 MADAME BOVARY MADRE: Progenitora de Charles. Posible responsable de la debilidad de su hijo, por sobreprotegerlo tanto. La señora es intrigante y detesta a su nuera Emma. Sin embargo, saca de varios apuros económicos a la pareja. Es real enemiga de la literatura y responsabiliza a las novelas de los "desórdenes" que sufre Emma. Al final pretende quedarse con su nieta, lo que provoca las iras de Charles y la definitiva ruptura entre madre e hijo.
 MONSIEUR BOVARY: Padre de Charles. No se parece en nada a su hijo: es borrachín, mujeriego y perezoso. Su pobre esposa lo mantiene. El señor se da ínfulas de conquistador, pero no es más que un "viejo verde" en decadencia. Muere de un infarto.
 ELOISE DUBUC: Primera mujer de Charles. "Viuda de un escribano de Dieppe, que tenía cuarenta y cinco años y mil doscientas libras de renta". Es enfermiza y celosa. Cuando se descubre que no tenía la cantidad de dinero anunciada, es acusada por los Bovary y muere repentinamente. Aunque Charles la llora, pronto olvida sus pechos planos y sus pies fríos.
 BERTHE: Hija de Emma y Charles. Su madre muy pronto la rechaza y sólo cuando tiene problemas con sus amantes,
 ABATE BOURNISIEN: El cura de Yonville. Demuestra su ineptitud de consejero espiritual frente a las crisis de Emma Bovary. Frecuentemente vive en desacuerdo con el boticario, Homais. Pero juntos son de la misma calaña: groseros e incultos. Flaubert los pone a dormir frente a frente –panza contra panza- en el velorio de Emma, igualándolos en su condición.
 FELICIDAD: Doméstica de los Bovary. Es una chica muy fiel a sus patronos, al comienzo, y demuestra habilidades para encubrir las escapadas de Emma con sus amantes. Sobre todo es muy colaboradora y cómplice cuando su ama está en quiebra económica. Después de muerta Emma, se escapa con Teodoro y se roba los vestidos más bellos de su señora.
 MONSIEUR ROUAULT: Padre de Emma. Es viudo y por causa de un accidente es que su hija conoce a Charles, quien le cura. El viejo es bonachón y no tiene ni idea de la hija que tiene. Cada año envía un pavo de regalo. La muerte de Emma lo deja desconsolado y pronto sufre una parálisis que lo lleva a la muerte.
 JUSTINE: Empleado de Homais. El joven siempre vive enamorado, platónicamente, de Emma. Es un personaje tierno, y uno de los pocos que se destaca en toda la novela por ser noble y fiel.
 BINET: Áspero recaudador y director de los bomberos de Yonville. Emma acude a él como último recurso para que le preste dinero. E incluso parece que se le insinúa sexualmente.
 LIEUVAIN: Ayudante del consejero de Ruán para asuntos agrícolas. Su verbo exaltado se escucha en los comicios agrícolas y sirve como contrapunto a la charla erótica de Emma y Rodolphe. Es un personaje puramente instrumental, y Flaubert lo utiliza para expresar la desmesura e hipocresía de los políticos. Tanto él como Rodolphe son dos mentirosos profesionales.
 HIPÓLITO: Joven sirviente de la hostelería "El león de oro". Es cojo y sufre la incompetencia profesional de Charles como médico. Por culpa de éste, le es amputada la pierna. En el entierro de Emma se comporta muy formal y estrena la pierna artificial nueva que ella la había regalado en compensación de la idiotez de su marido.
 MADAME LEFRANÇOIS Y MADAME TUVACHE. La primera es dueña de la taberna "El león de oro". La segunda es la esposa del alcalde. Juntas son chismosas y testigos indirectas de la tragedia de Emma. Aunque las locuras de ésta les parezcan escandalosas, es seguro que en el fondo de sus corazones burgueses darían la vida por estar involucradas en alguna aventura como las que tuvo Madame Bovary.
 LHEREUX: El comerciante del pueblo. Un miserable pillo, embaucador y delincuente, responsable indirecto de la muerte de Emma, pues él la enredó en varios pagarés por los que ella finalmente no pudo responder. Además es hipócrita y cínico. En el entierro de su deudora dice: "¡Qué desgracia para su pobre marido!".
 MONSIEUR GUILLAUMIN: No menos ladrón y pillo que el anterior. Emma lo visita cunado está a punto de que embarguen sus bienes. El notario de Yonville aprovecha la situación para hacer solicitudes sexuales. Emma lo insulta y después casi vomita.
 DOCTOR CANIVET: Médico prestigioso que, ante la incompetencia de Charles, se ve en la obligación de sustituirlo en dos ocasiones. Primero en el caso de la gangrena de Hipólito (es Canivet quien corta la pierna) y luego en el caso del envenenamiento de Emma.
 DOCTOR LARIVIÈRE: Antiguo maestro de Charles. En la novela así es descrito: "Desdeñoso de cruces, títulos y academias, médico de hospital, liberal, paternal con los pobres y que practicaba la virtud sin creer en ella, casi habría pasado por santo a no ser porque su penetrante inteligencia hacía temerle como a un demonio. Su mirada más cortante que sus bisturís, iba derecha al alma y desarticulaba toda mentira a través de alegatos y pudores. Y así era el hombre, pleno de esa majestad llana que dan la conciencia de un gran talento, la fortuna y cuarenta años de una existencia laboriosa e irreprochable". Asiste a Emma en sus últimos momentos y es quien dictamina que ella ya no tiene salvación, pues el arsénico ya llegó al corazón. Es otro de los pocos personajes nobles y entregados que hay en la novela. Los críticos aseguran que este personaje es el padre de Flaubert ficcionado.
 EDGAR LAGARDY. Famoso tenor de quien Emma se enamora platónicamente después de verlo en ópera "Lucía de Lamermoor", en Ruán. Rápidamente lo olvida después de encontrar por segunda vez a León Dupuis.
 EL CIEGO MENDIGO: Vagabundo que espera a la entrada de Yonville el coche de transporte, "la Golondrina". Emma siente repulsión por él y se convierte en augurio de mala suerte. Es el último ser que ella oye sobre la Tierra. El ciego también es otro enemigo de Homais, a quien desprestigia por haberle prometido curarle y no cumplirlo. El boticario logra que lo encierren en un manicomio.
LUGARES Y ESCENARIOS DONDE SE DESARROLLAN LOS ACONTECIMIENTOS:
El libro transcurre en Francia, más exactamente en las ciudades de Rouen (dónde Charles Bovary realiza sus estudios), Tostes (lugar en el cual ejerce de médico en sus inicios, y vive con su primera mujer) Les Bertaux (donde conoce a Emma, su segunda mujer) Neufchátel (donde en un pueblo cercano, Yonville, ejerció su trabajo hasta su muerte) y, en la última parte del libro, vuelve a aparecer Rouen, pues allí Emma vive sus aventuras con su amante León.
TEMAS PRINCIPALES
La insatisfacción vital. / Choque entre realidad y deseo.
Emma ansía una vida plena. Le pide a la vida más de lo que la propia vida pueda darnos. No se conforma con lo que tiene. A Emma como a don Quijote la mató el querer hacer realidad sus sueños. Como dijo Flaubert , “madame Bovary soy yo”, todos somos Bovary, hombres y mujeres. Todos sentimos pena por Emma como acabamos sintiendo pena por don Quijote
Emma Bovary la cual vive la vida a través de los libros, ella jamás podrá encontrar el amor ya que la vida real difiere mucho a la de los libros, ya que el príncipe azul de los libros no se encuentra en la vida real, esto le traerá como consecuencia la incapacidad de amar a un hombre ya que ningún hombre es como se describen en los cuentos, en la novela se deja establecido que Emma no pudo encontrar la felicidad, además podemos ver que tiene dos amantes, pero por varias razones termina solamente con Charles su esposo, el cual ella, no le daba importancia y creía haber cometido un error al haberse casado con él.
El adulterio,  (vinculado con el tema anterior), La infidelidad de Emma, que no encuentra en su matrimonio lo que busca, y el remordimiento, la culpa y la frustración que siente Emma por serle infiel a su esposo.
La ambición de poder y fama: durante la novela existen muchos personajes que sueñan y tienen como objetivo de existencia en convertirse en alguien importante y con mucho dinero. Esta clase de personas, que pertenecen a la burguesía de la época, luchan incansablemente por este anhelo. Es tal su obsesión que no les importa las consecuencias y daños que pueden producir al conseguir su objetivo, cometiendo así actos de gran frialdad.
Uno de los personajes que reencarna esta ambición es Emma, quien lo único que desea es ser millonaria. Ella desea que Charles se haga un médico famoso no porque quiere a Charles, sino que porque ella quiere ser reconocida en toda Francia. Para ello ella utiliza a Hyppolyte, sin importarle lo que pueda pasarle a éste. Ese deseo por el dinero se refleja al morirse el padre de Charles, en donde Emma no se interesa por la triste situación, sino que sólo le preocupa la herencia que éste le pueda dejar a Charles. Ella anhela una vida junto a las personas más relevantes y famosas de Francia, lo que queda demostrado al maravillarse con las personas que fueron al castillo de Vaubyessard. Por último, la causa de su muerte es la consecuencia de estar en una situación económica muy delicada. Ella, al ver que no encuentra una solución para evitar un juicio por endeudamiento termina por quitarse la vida, evidenciando así que su vida giraba en torno a ser rica e importante.
Lleureux, el comerciante, también retrata a la ambición por el poder lucrativo. En su afán de obtener dinero, comienza a ofrecer productos para venderlos de cualquier manera. Se aprovechaba de su astucia para ofrecer facilidades de pago, haciendo que se le pagara en cuotas, para que el cliente pudiera adquirir el bien. De esta manera él produjo que sus clientes, como Emma, se fueran endeudando cada vez más con él, teniendo que pagarles intereses a éste. Todo este plan lo hizo con el fin de extraer la mayor cantidad de dinero posible a sus clientes, sin importarle mayormente el fin de éstos, los cuales pueden terminar en la cárcel. Esto, sin duda representa a un personaje despreciable y maquiavélico, ya que no le importan los medios sino que el fin para llegar a ser millonario.
La Estupidez.
Flaubert despreciaba profundamente su época. Y no sólo por un sentimiento de repulsión personal o de resentimiento. Su odio se dirigía contra la tontería reinante, la trivialización general de la vida en la Francia de la segunda mitad del siglo XIX. Y sobre todo, por la muerte progresiva del Romanticismo, superada en ese momento por el auge del capitalismo, es decir, el triunfo de la vida material sobre la espiritual.
Madame Bovary es un vehículo para expresar ese disgusto. En la obra hay varios estúpidos. Charles, el primero. Ingenuo, con esa ingenuidad que no parte del conocimiento sino de la ignorancia y la falta de sensibilidad. Homais, que es un profesional de la imbecilidad, todo lo que hace y dice el farmaceuta es a favor de la tontería. Pero es una estupidez social aceptada, y claro reconocida.
Estúpido es Lhereux, el comerciante. Las señoras Tuvache y Lefrançois, no menos chismosas y fieles. Y por supuesto, estúpida también es Emma, quien confundió la realidad con sus sueños y por eso le fueron cortadas, salvajemente, las alas. Estúpida era la realidad francesa de 1830 a 1880. La nación que había enseñado al mundo el lema de "Libertad, igualdad, fraternidad", también podía ser la más frívola y egoísta.

LENGUAJE Y ESTILO DE LA OBRA
 Excepto el principio de la obra que está escrito en primera persona, por un alumno de una escuela que describe la llegada de un nuevo alumno a clase, el resto de la novela está escrito en tercera persona.  Es un narrador omnisciente porque sabe todo lo que ocurre y todos los pensamientos y sentimientos de sus personajes, y lo retrata desde fuera y lo hace en tercera persona. Esto es característico de la novela realista, el que haya un narrador que lo sabe todo y conoce lo que ocurre y lo narra de forma objetiva y realista aparentemente pero en realidad, debido a que él nos presenta solo realmente lo que quiere que veamos pues resulta algo subjetiva, porque solo nos dice lo que quiere decir para que el lector piense lo que él desea que piense.
 Flaubert dominaba el arte de la paráfrasis e innumerables fragmentos de la novela resuenan por su efecto, tanto el inmediato como el diferido, en la imaginación del lector. Por diferentes calles –volvamos al pasaje en cuestión–, el carruaje reaparecía "más cerrado que un sepulcro y tambaleándose como un navío". Este fragmento culmina espléndidamente cuando el carruaje reaparece por última vez: el sol golpeaba contra los viejos faroles plateados, una mano desenguantada se deslizó debajo de las cortinillas de lino amarillo y arrojó pedacitos de papel que se dispersaron con el viento y fueron a caer más lejos, como blancas mariposas en un campo florido de encarnados tréboles.
 La imagen que insinúa este pasaje es tan poderosa que evoca en la mente del lector un óleo antes que una descripción verbal. Pero además de su poder plástico, en el fragmento resuena un erotismo que se evoca sin detallarse, que se expande por la imaginería del lector y no por una intromisión explícita del autor. Como acertadamente lo señala George Steiner en el capítulo cinco de Después de Babel, El desplazamiento hermenéutico: "Cada vez que releemos un pasaje importante de Madame Bovary, o de cualquier otra obra maestra, aprendemos a oír más y mejor, a reconocer nuestras posibilidades, la significación es un contenido que supera la paráfrasis."  Flaubert no sólo era un maestro de la paráfrasis sino que, de hecho, investigaba con singular ímpetu la perfección descriptiva, se esforzaba por cincelar transcripciones por entero objetivas, casi científicas. Abundan los pasajes que son descritos como si se tratara de una cámara de cine que planea lentamente sobre la realidad revelando ciertos detalles mientras que oculta otros. La magnífica prosa de Flaubert nos envuelve de tal modo, que olvidamos por entero que es el propio autor quien nos está mostrando esa realidad al mismo tiempo que nos disimula otra. Los detalle descritos, las acciones realizadas, las conversaciones y los diálogos, la arquitectura, los bailes, la vestimenta y, en una palabra, el rico y complejo conjunto que constituye a la novela como un todo, le otorga una función significante y significativa a cada detalle. La trama está estructurada por sus detalles pero, simultáneamente, éstos la determinan.
 Al inicio de la novela, por ejemplo, la descripción de la gorra de Charles Bovary semeja la fiel trascripción de un dedicado etnógrafo, pero Flaubert no buscaba meramente un impacto visual, sino que dicha descripción es el trasfondo que resalta la naturaleza ingenua del personaje y de la insensibilidad del rito de la novatada; muestra su carácter de primerizo en los usos y costumbres del nuevo ambiente escolar y puntualiza las despiadadas burlas de aquellos que serán sus compañeros. Como muchos biógrafos lo han señalado, este episodio es autobiográfico y describe un recuerdo infeliz del propio autor. Aquí el lenguaje cumple una función de evocación emocional que pretende hacer que lector experimente un poco de la infelicidad del episodio. Este pasaje también establece, desde el inicio, la oposición entre la sensibilidad personal y las extenuantes urgencias del medio social, asunto que devendría, justamente, en el drama fatal de Emma Bovary.
 El lenguaje, más allá del hecho evidente de ser un medio expresivo ingénito a la literatura, cumple un papel vertebrador en esta novela. Flaubert trabajaba con las palabras como un afanado escultor, enmendaba, enriquecía y expandía incesantemente lo escrito. Volvía constantemente a sus escritos hasta asegurarse de haber logrado el efecto esperado. Sus frases no sólo pretendían comunicar una idea, sino que buscaban un efecto de agradable sonoridad; la lectura debería ofrecer un pensamiento y un corolario musical. Lo uno sin lo otro disminuiría el valor estético y la literatura perdería su identidad.
 El ritmo de la escritura trata de mantener una consonancia íntima con la dimensión afectiva de los personajes. Así, por ejemplo, cuando Emma pasa por una crisis depresiva se atrinchera en las evocaciones de sus experiencias en el colegio:  “Hubiera deseado, como antes, confundirse con la enorme fila de blancos velos, que contrastaban por doquier con las rígidas togas negras de las pequeñas hermanas reclinadas en sus oratorios. […] En ese momento la sobrecogió un sentimiento de ternura, se sintió languidecer y enteramente abandonada, como una pluma de ave que gira en la tormenta”.
 De este pasaje emana indolencia y languidecimiento, la tonalidad de las frases, por su forma y contenido, insinúa dicho abandono. Podríamos ponderar, por contraste, otro pasaje que se inicia con viveza y agitación, pero termina con un tono de abatimiento:
 “La presencia de su persona turbaba la voluptuosidad de aquella meditación. Emma palpitaba al ruido de sus pasos; después, en su presencia la emoción decaía, y luego no le quedaba más que un inmenso estupor que terminaba en tristeza”.
 En este caso, el fragmento narra un momento en el que Emma se enfrasca en una profunda meditación sobre su situación, reconoce la intensa alteración que le causa la presencia de León, pero también consiente la desolación que causa su ausencia. El talento de Flaubert hace casi imperceptible el paso de una emoción a la otra y logra que éstas no sólo describan sino que exuden cargas emocionales.  Flaubert, sin embargo, ejercita el lenguaje hasta límites inusuales logrando que sus propios personajes sean víctimas o beneficiarios de éste. Una persona plana o simple, por ejemplo, "carece de lenguaje" o su "habla es parca". Como ejemplo contrario, cuando Charles recuerda su primer encuentro con Emma, ella le es presentada como alguien "inteligente" y que "sabe hablar". En el capítulo ocho de la segunda parte, Rodolfo presta menos atención al físico de Emma mientras que evoca con pasión "las cosas que dijo y la forma de sus labios". León, el otro amante de Emma, reflexiona sobre el mensaje postrero en una tumba: "ambos estaban construyendo un ideal de sí mismos y adaptaron sus vidas a éste. Los actos del habla invariablemente permiten acrecentar los sentimientos". El propio lenguaje, entonces, define y construye a cada personaje.
 Emma se pregunta cuál, por el significado en la vida real, de palabras tales como "pasión", "éxtasis" o "arrobamiento", las cuales poseían una sonoridad tan bella en los libros. Es, sin embargo, en el capítulo nueve de la segunda parte, donde aparece con entera claridad el poder creador del lenguaje:
 “Ella recordaba a las heroínas de los libros que había leído y aquella lírica legión de adúlteras comenzaron a cantar en su memoria con voces fraternales que la encantaron. Ella se estaba transformando en una manifestación de sus propios ensueños”.
 Sin duda el estilo que más predomina en Madame Bovary es el indirecto. El narrador se caracteriza por hacer largas y minuciosas descripciones de los ambientes en donde transcurren los hechos y de los sentimientos y acciones de los personajes, a los cuales los describe generalmente en bloque y directamente cuando quiere describirlos en forma física y en forma fragmentada e indirectamente cuando se describen sus pensamientos y forma de ser.
 El narrador ocupa bastante poco el estilo directo, es decir, los personajes no hablan con sus palabras. Cuando lo hace, siempre lo hace con alguna intención, como es por ejemplo, transmitir al lector una característica del personaje al dejarlo hablar. Este es el caso del farmacéutico, en donde el narrador ocupa estilo directo, para demostrar que este personaje habla mucho con el objetivo de que la gente lo considere un sabio y así convertirse importante.
 A pesar de lo dicho anteriormente también el narrador ocupa bastante el indirecto libre, en el que se mezclan estilo directo e indirecto. Esto ocurre generalmente cuando el narrador describe una acción y luego el personaje expresa algo muy importante, como es una emoción fuerte que éste vive en ese momento. Un ejemplo de esto se presenta cuando Emma y su amante se expresan su amor hacia el otro.
 En cuanto al tipo de palabras y estilo en su modo de expresar los acontecimientos el narrador posee muchas facetas. Su característica general es ser muy descriptivo y observador para darnos a conocer lo que acontece y también para mostrarnos las cualidades de algún personaje. Esto habla de una meticulosidad para examinar y analizar cualquier acción o cosa. Además de ello posee la exactitud, seriedad y minuciosidad para relatar ciertos acontecimientos en donde se requiere conocimientos específicos. Éste es el caso de la operación a Hyppolyte, en la que el narrador nombra y conoce perfectamente las partes del pie o cuando éste mismo relata los síntomas que se le producen a Madame Bovary por la ingestión de arsénico. Todo lo que sucede a la protagonista es lo mismo que acontecería si una persona hace lo mismo en la realidad. Esto demuestra, en conclusión, una objetividad absoluta por parte del narrador.
 Existe también un tipo de lenguaje para cada estrato social en la novela. En el estilo indirecto, el narrador se expresa en forma formal pero no para sólo gente que tenga una cultura superior. Está escrito para la clase media, ya que se ocupan palabras normales y cotidianas, pero sin groserías ni frases vulgares. En donde hay cambios en el lenguaje es en el estilo directo. Existe grandes diferencias, en el vocabulario empleado por la gente del pueblo (Posadera, Justin, Félicité) al lenguaje de la burguesía, quien era más educada, por lo que tenía una mejor expresión oral. Para que decir de la gente que va al castillo, la que habla en forma muy elegante “Sería usted tan amable caballero”  El narrador utiliza algunos, flash back, en donde generalmente los personajes recuerdan fugazmente etapas de su pasado. Esto ocurre con Emma cuando ella se ve en el convento o cuando se recordaba su vida en Los Bertaux. Hay también otros personajes como Chales quien recuerda, luego de que Emma muriese, momentos en la que compartía su existencia con ella. En conclusión, cabe decir que todos estos flash backs, son recuerdos de épocas felices de los personajes y que ahora lo recuerdan con el anhelo de volver a ella, ya que su existencia en el momento actual es desdichada.
 Hay además hechos de la novela en donde se viaja al futuro, lo que se llama un flash foward. Esto ocurre al principio de la novela. El narrador comienza relatando la entrada de Charles al colegio, para luego volver al presente en la que empiezan a analizar la vida de los padres de Charles y la vida de éste desde que nace. También se presentan flash foward en la que los personajes sueñan algún anhelo determinado. Esto sucede cuando Charles comienza a pensar en el futuro de su hija.
 Las afinidades entre Flaubert y Cervantes a menudo han intrigado a los lectores de Madame Bovary y Don Quijote. Sus héroes son víctimas de la literatura y de la imaginación.

 Lo que consiguió Flaubert fue convertir al lenguaje en un objeto de sí mismo. En Madame Bovary, el lenguaje llama la atención sobre el propio lenguaje, constantemente el texto genera bucles de autorreferencia donde los significados traspasan los límites de la ficción para invadir la realidad, lo real se filtra en la ficción o, lo que resulta más conmovedor e inquietante, la ficción irrumpe en la imaginación de los personaje de ficción.