domingo, 11 de enero de 2015

El Teatro Clásico Francés

Tema III      2.  EL TEATRO CLÁSICO FRANCÉS

INTRODUCCIÓN:
Antes de abordar el tema específico del Teatro clásico francés e inglés, conviene tener en cuenta la situación de este género  en los siglos previos.

 LA SITUACIÓN DEL TEATRO EUROPEO EN LA EDAD MEDIA.
Tras la caída del Imperio Romano de Occidente, durante el largo período medieval, se produjo un olvido general del teatro clásico. Pero esto no quiere decir que el teatro desapareciera totalmente, ya que sobrevivió el espectáculo teatral o parateatro (bufones, acróbatas y juglares) que se manifestaron bajo formas teatrales ligadas a las fiestas religiosas: Carnavales, y Danza de la Muerte
Hacia el s.XII el arte teatral renace en el interior de las iglesias, en las representaciones que conmemoraban las fiestas cristianas: Navidad y Pascua. Poco después, sale al atrio de las iglesias y más tarde, a la calle y a las plazas.
Tenemos ejemplos en diversos países: EN FRANCIA- los miracles (historia de un pecador salvado milagrosamente por la Virgen). Miracle de Theophile ( S.XIII) / s. XIV- los misterios y moralidades ( de intención didáctica y religiosa) y EN ESPAÑA-los autos sacramentales y las representaciones teatrales religiosas de Navidad y Pascua.
A partir del s. XIV, por iniciativa de humanistas italianos, resurge el teatro clásico, en latín y después en lenguas romances, escrito para ser leído: la comedia humanística (antecedente de la Celestina) y en las cortes europeas del s. XV nace un teatro cortesano como espectáculo, de temática profana y de inspiración clásica.

 EL TEATRO EUROPEO DE LOS SIGLOS XVI Y XVII
Vamos a encontrar un desarrollo paralelo en los países europeos: de las formas dramáticas medievales, religiosas o profanas, se pasa, de una parte a manifestaciones de teatro popular (farsas, enredos novelescos o improvisaciones) y de otra, a formas de teatro culto.
􀂃 En Inglaterra y España- el teatro popular es dignificado por Lope y Shakespeare, triunfando sobre el teatro culto, cortesano.
􀂃 En Francia- no surge una figura propia y será el teatro cortesano y de moldes clásicos el que triunfe a partir de 1630.
􀂃 En Italia-. Se cultiva una género de gran repercusión en otros países: la comedia de enredo (mezcla de la comedia de Plauto y Terencio junto con la influencia de los novelistas en la línea de Boccaccio). Este tipo de comedia proporcionó argumentos, situaciones y tipos al teatro inglés y español. Pero la gran aportación italiana al teatro es la commedia dell’ Arte, de gran influencia sobre Moliere, entre otros.
Sus características son las siguientes:
􀂃 Es un teatro popular
􀂃 Sin texto previo ni fijo. Sobre un breve guión los actores improvisan.
􀂃 Tiene una serie limitada de personajes, que son tipos (Arlequín, el criado ingenioso/Spavento, el soldado fanfarrón y los enamorados)
􀂃 Se concede una gran importancia a la expresión corporal de los actores.

  
EL TEATRO CLÁSICO FRANCÉS

Desde finales del S. XVI y durante las primeras décadas del S. XVII se desarrolló en Francia un teatro barroco, similar al de España, caracterizado por la transgresión de las reglas: ruptura de las unidades de tiempo, acción y lugar; mezcla de lo cómico y lo trágico, etc.

Pero hacia 1630 se dio en Francia una fuerte reacción contra el Barroco, y fue en el teatro donde se mostró con mayor virulencia. El cambio de orientación en la escena francesa vino dado por la insistencia con que los preceptistas vindicaban una vuelta a las normas  aristotélicas, volviendo los ojos a los modelos clásicos. Por otro lado, a partir de Descartes, cuyo Discurso del método es de 1637, fue ganando terreno la importancia de la razón como instrumento para interpretar el mundo. Se impuso así el gusto por lo comedido, lo equilibrado, lo claro. Supuso el triunfo del  teatro clásico.

Se considera esta etapa de Clasicismo como la época dorada del teatro francés, ya que en ella se encuentran tres de sus más grandes dramaturgos: Pierre Corneille, Jean Racine y, tal vez por encima de todos, Moliere.  Este giro hacia el Clasicismo fue bien acogido por el poder, que veía en este teatro alejado de los excesos un mayor refinamiento aristocrático. Con este espíritu clasicista se impusieron en el teatro francés estos rasgos esenciales:

a)      Clara separación entre tragedia y comedia. La primera siempre se escribía en verso; la comedia podía estar escrita en verso o en prosa.

b)       Distribución de los personajes según los géneros: los nobles o graves eran exclusivos de la tragedia; y los burgueses y los plebeyos, de la comedia.

c)      Imposición de las tres unidades: de tiempo, de lugar y de acción.

d)      División de la obra en cinco actos

e)   Exclusión de todo tipo de excesos (escenas de sangre, aparato escénico complicado, etc.), considerados de mal gusto.

  
Pierre Corneille
Corneille (1606-1684) tuvo sus primeros éxitos con un teatro que no contemplaba los preceptos clásicos, hasta que en 1636 se representó su obra El Cid (sobre el famoso héroe de la épica medieval castellana). La obra obtuvo un gran éxito, pero también suscitó una enconada polémica, ya que los preceptistas le reprocharon que no se ajustara a las normas clásicas, en un momento en que el Clasicismo se imponía con fuerza. El dramaturgo aceptó las críticas y en sus siguientes obras acató los preceptos que se le demandaban. Entre estas obras se encuentran sus mejores tragedias: Horacio (1640), Cinna (1641) y Poliuto (1642).

Recibió importantes reconocimientos, pero hacia mitad de siglo su fuerza creadora se fue debilitando y, aunque aún escribió numerosas obras, no volvió a obtener el éxito conseguido con las anteriores.

Aparte del gran valor dramático de muchas de sus obras, a Corneille se le reconoce el mérito de haber diseñado el modelo de la tragedia francesa, que posteriormente desarrolló y mejoró Jean Racine, más joven que él.

Jean Racine
La educación jansenista de Jean Racine (1639-1699), de una acentuada severidad moral, lo marcó profundamente en su concepción de la tragedia, impregnada siempre de un grave pesimismo. Sus personajes viven siempre insalvables dramas interiores provocados por pasiones irrefrenables. De este modo, el amor aparece en sus tragedias como un sentimiento destructivo marcado por la imposibilidad y la fatalidad. El estilo de las tragedias racinianas es elevado, sobrio y elegante, y están estructuradas con un rigor absoluto; todos los elementos dramáticos están estrictamente al servicio de la acción, la cual plantea una única crisis conducida con mano segura hacia un inexorable y fatal desenlace.

Aunque su producción literaria es abundante, la creación de las más grandes tragedias de Racine se concentra en unos pocos años: Andrómaca (1667), Británico (1669), Berenice (1670), Bayaceto (1672), Mitrídates (1673), lfigenia (1674) Y la que se considera su obra maestra, Fedra (1677).


Moliere
Jean Baptiste Poquelin Moliere está considerado como el más grande comediógrafo francés. Empezó escribiendo divertidas farsas en las que ya se entreveían las comedias  que acabaron por consagrarlo.

De formación clásica, recibe una fuerte influencia de la commedia dell’ arte italiana. Actor, autor y empresario, hombre de teatro, sufrió la mala reputación de los actores, aunque contó con el apoyo real.
Características:
􀀹 Su mayor aportación es la farsa y la comedia de enredo. En ellas pretende enseñar a los hombres cómo son sin dejar nunca de divertirlos.
􀀹 Destacan sus comedias de caracteres, de profunda crítica social- defiende la razón y el sentido común.
􀀹 Busca la verosimilitud, la naturalidad y la penetración psicológica. Destacan ciertos personajes que aparecen en varias obras, como Sganarel y Scapin y los criados, figuras cómicas y sabias.
􀀹 Respeta las unidades.
􀀹 Sus obras están escritas en prosa o en verso (pareados alejandrinos)
􀀹 Variedad de registros, adecuados a los personajes y uso de juegos de palabras
Temática:
Casi todos los de la comedia moderna y de costumbres: la familia, la educación, la situación de la mujer en la sociedad, el arribismo y el esnobismo burgueses, la falsedad y la hipocresía y la capacidad de autoengaño humano.
Clasificación de sus obras:
a. Farsas : El médico a palos, El enfermo imaginario, Las preciosas ridículas
b. Comedias :
 Comedias de costumbres : Las escuela de mujeres (crítica de la educación social de la mujer y de los matrimonios impuestos);  Las mujeres sabias
 Comedias de caracteres: Don Juan,  El misántropo, El avaro,  Tartufo.

De la treintena de comedias que le debemos a Moliere destacan especialmente algunas de las que escribió en la década de los sesenta. En todas ellas recrea vicios y defectos encarnados en personajes que han pasado a ser prototipos universales. De esta etapa, reseñamos a continuación las más valoradas.

Tartufo, escrita en verso, es una sátira contra la hipocresía religiosa. El protagonista que da título a la obra es un farsante que, fingiendo ser un colmo de bondades con la finalidad de lucrarse, se gana la confianza y el favor de Orgón, un necio beato y rico que lo acoge en su casa y pretende integrarlo en la familia casándolo con su propia hija.
La obra tuvo una primera versión en tres actos en 1664, pero el escándalo que causó en algunos sectores eclesiásticos provocó su prohibición. Tras recurrir esta ante el rey, Moliere presentó otra versión en 1667, que volvió a ser prohibida a instancias de las autoridades eclesiásticas. Finalmente, en 1669 se representó una nueva y definitiva versión en cinco actos, auspiciada y protegida por el propio rey Luis XIV, la cual consiguió un éxito sin precedentes.

Don Juan o el festín de piedra (1665) es una recreación del personaje libertino que había llevado a los escenarios por primera vez el español Tirso de Molina con El burlador de Sevilla. Moliere dota a este personaje de unos rasgos propios del ambiente cortesano francés, pero mantiene en él la absoluta falta de escrúpulos y el descreimiento de quien está por encima de cualquier ley o convención moral.
El misántropo (1666) es una crítica al mundo superficial y frívolo de la “buena sociedad» parisina. Alcestes, el protagonista, es un hombre cuyos principios le impiden adaptarse a estos ambientes mundanos. Incapaz de renunciar a su integridad, lleva ésta a unos extremos ridículos que provocan la burla de los demás personajes.
El enfermo imaginario (1673) fue su última obra y, por una curiosa ironía, el autor, que estaba realmente enfermo, sufrió un ataque de consecuencias fatales cuando interpretaba el papel principal. Este es un burgués que, aquejado de una extremada hipocondría, despilfarra su fortuna pagando los servicios de médicos y boticarios rutinarios y de conocimientos obsoletos, a quienes el autor niega los conocimientos necesarios para curar enfermedades.
De este modo, la obra deviene una divertida y feroz crítica a la falsedad, centrada en este caso en el ejercicio de la profesión médica. Paralelamente a este tema principal, la obra censura también los matrimonios de conveniencia. Por una parte, la esposa del propio enfermo finge

un amor inexistente a la espera de que el marido fallezca para heredar sus posesiones. Por otra, la hija del protagonista es forzada por su padre a contraer un matrimonio descabellado con un joven médico, necio y engolado, mientras ella está enamorada de otro joven. Vemos así un tercer tema que es igualmente objeto de la afinada crítica del autor: el abuso de la autoridad paterna.

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