martes, 20 de septiembre de 2016

Adan y Eva

En nuestra última clase de literatura hablamos sobre el Génesis, el primer libro de la Biblia. Para que sea más amena la explicación de como comenzó a crecer la humanidad y del primer pecado cometido por el ser humano, reflejado en Adán y Eva, hemos relacionado esa historia con un capítulo de los Simpsons que representa ese hecho de una forma más entretenida. 






María Barry y Alba Monzó
1º BACH. B

domingo, 17 de abril de 2016

Madame Bovary

MADAME BOVARY 
GUSTAVE FLAUBERT (Rouen 1821-Croisset 1880)
           
 Madame Bovary fue publicada en 1856, en la “Revue de Paris”, por entregas y, a principios de 1857 se inició un proceso judicial contra la revista y contra Flaubert bajo la acusación de “ofensa a la moral y a la religión”.  El novelista fue absuelto y el escándalo supuso una excelente publicidad para la novela.
            Esta obra pasa por ser una de las mejores novelas del s.XIX y la primera de todas en cuanto a modernidad y aportación al género novelístico. Flaubert le dedicó seis años de trabajo intensivo y dejó en su correspondencia sus reflexiones sobre la creación de esta novela y con respecto al trabajo del novelista, en general.
            El tema central de la novela es el del adulterio, tema que interesaba a Flaubert desde muy joven. (A  los dieciséis años había escrito  “Pasión y virtud”, historia de una mujer adúltera que se suicida)
            La novela se inspira en hecho real: la muerte en 1848de Delphine  Delamare,  segunda esposa de un  oficial de Sanidad establecido en un pueblo de Normandía. Las circunstancias de su matrimonio, el número y profesión de sus amantes,… coinciden con la situación novelística de Madame Bovary.
           La novela consta de treinta y cinco capítulos, de unas diez páginas cada uno, y está dividida en tres partes,  situadas respectivamente en Rouen y Tostes,  en Yonville, y en Yonville, Rouen y Yonville; excepto Rouen, ciudad episcopal del norte de Francia (Normandía), los demás lugares son inventados.
         En tres partes con una increíble agudeza literaria, Gustave Flaubert nos muestra su punto de vista sobre la vida de la sociedad de alto rango en la Francia del temprano siglo XIX, al casar al personaje principal con alguien que nada le ofrece más que exhibirla como si fuese un trofeo y al encontrar en un estudiante de leyes, con quien tendrá una cruel y triste historia, lo que siempre buscó, pero que al final, no la llevará a nada más que a su muerte. Madame Bovary, es pues, más que una novela, un retrato fiel y un paradigma para la literatura realista y universal y para la filosofía francesa.

BIOGRAFÍA Y OBRAS DEL AUTOR
 Novelista francés encuadrado dentro de la escuela realista, alabado por su objetividad y la esmerada perfección de su estilo, cualidades ambas que se pueden encontrar en Madame Bovary, su trabajo más representativo. Flaubert, hijo de un médico, nació en Ruán, Normandía, el 12 de diciembre de 1821.
Estudió derecho en París durante un corto periodo de tiempo, pero su frágil salud le obligó a abandonarlo.  Fue entonces cuando decidió dedicarse a escribir. Entre 1849 y 1851 viajó, en compañía de un amigo, por Grecia y Oriente Próximo, una experiencia que le inspiró los escenarios exóticos de dos de sus novelas. Afectado por un desorden de tipo nervioso, transcurrió la mayor parte de su vida de forma tranquila, junto a su familia, en Croisset, un lugar de campo cerca de Ruán, donde recibía frecuentes visitas de otros notables escritores. Allí murió el 8 de mayo de 1880.
 La primera novela de Flaubert, y la más leída también, Madame Bovary, publicada por primera vez en 1857, hubo de enfrentarse muy pronto a un importante proceso legal. Tanto el autor como el editor fueron acusados por la inmoralidad de la novela. A pesar de haber sido absueltos, el escándalo empañó el lanzamiento del libro, y no fue hasta más tarde cuando fue reconocida como una de las obras maestras de la literatura francesa.
 Madame Bovary, subtitulada Costumbres provincianas, es, en apariencia, una convencional historia de adulterio, pero logra convertirse en un profundo análisis de la humanidad y, en concreto, un ataque a la monotonía y a las desilusiones de la vida burguesa. Emma Bovary, con la imaginación repleta de románticas ilusiones sobre el amor y la pasión, se topa con la realidad de un insípido matrimonio que la ahoga, y busca las sensaciones sobre las que ha leído en los libros, a través de una serie de aventuras amorosas, que ella desea ver como grandes pasiones, pero que no son en realidad más interesantes que su vida matrimonial. En un ataque de desesperación, se quita la vida.
 Flaubert refleja con gran acierto la tragedia de este personaje, y Madame Bovary ha resultado ser una obra de referencia constante, hasta el punto de estar considerada como una obra maestra del realismo.  Otras novelas también importantes de Flaubert son Salambó (1863) y La tentación de San Antonio(1874). La primera de ellas es una narración histórica ambientada en la antigua Cartago; la segunda está basada en la leyenda de las tentaciones a las que se tuvo que enfrentar el fundador de las comunidades religiosas cristianas, san Antonio, en la soledad del desierto.  Aunque estas dos novelas son consideradas en general más cercanas al romanticismo que Madame Bovary, casi todas las obras de Flaubert combinan elementos tanto románticos como naturalistas. En sus cartas, publicadas póstumamente, Correspondance (4 volúmenes, 1887-1893), Flaubert calificó su trabajo de "agonías del arte". El infinito cuidado que ponía en conseguir una gran precisión en los detalles y en el lenguaje se ha hecho legendario. La devoción de Flaubert hacia el arte no podría haber sido puesta de manifiesto de otro modo mejor que en la perfección que se exigía a sí mismo.
Entre las demás obras de Flaubert cabe destacar la novela La educación sentimental (1869), tres narraciones cortas publicadas con el título de Tres cuentos (1877), y dos trabajos editados póstumamente, la inacabada novela Bouvard y Pécuchet (1881) y Diccionario de lugares comunes (1913).

UBICACIÓN DEL TEXTO
 Se centra en la burguesía del siglo XIX, época en la cual transcurre la novela. Este siglo es el siguiente al considerado el Siglo de las Luces, caracterizado por el triunfo de la razón, la ciencia y el respeto a la humanidad.
Recibe una clara herencia de este siglo anterior que influye en el modo de pensar de la sociedad de la época, lo que fue creando poco a poco el secularismo actual, y que durante el libro se puede apreciar en el decreciente interés de los campesinos por los temas religiosos. Flaubert intenta reflejar el aburrimiento y la monotonía burguesa a través del adulterio, y la forma de pensar de la época. Todo esto ocurre tras el final de la Revolución Francesa (1789-1799).
 En el transcurso del libro se nombra a Béranger y en varias ocasiones a Voltaire que era muy apreciado por ser uno de los principales representantes de la ilustración, y un crítico feroz de la religión y el clero, aunque profesando su creencia en Dios. Todas las obras de Voltaire tienen pasajes memorables, los cuales nombra Flaubert a lo largo de toda la obra. Algunos de los acontecimientos ocurridos durante esta época, aunque no se haga alusión a ellos en el libro, son, aparte de una clara evolución de la música, la literatura y la ciencia, el movimiento cartista (revolución de los trabajadores) y la corriente de pensamiento del romanticismo.
 El romanticismo se caracteriza por su entrega a la imaginación y la subjetividad, y la expresión y su idealización de la naturaleza. Flaubert critica en su libro la influencia del romanticismo en las mujeres de su época, y muestra que no todo es tan perfecto y romántico como se muestra en la literatura romántica. En Francia el inicio del Romanticismo coincidió con las guerras napoleónicas a principios del siglo XIX. Sin embargo esta obra es Realista, y describe el comportamiento humano y su entorno, tal y como actúan y sucede en la realidad.
 Durante todo la novela aparece mayoritariamente la burguesía, y en algunos momentos representantes de la clase media y trabajadora, aunque en ningún momento aparecen las clases inferiores o pobres. Emma, la protagonista de la novela, en un principio pertenece a la clase trabajadora y vive con su padre en el campo, pero tras su boda comienza una vida lujosa aunque ella no lo considere así, y anhele vivir entre la más alta burguesía, como se demuestra en la envidia que tiene al hombre con el que baila en una fiesta burguesa a la cual la invitan gracias a un trabajo de su marido.
La redacción de Madame Bovary ocupa a nuestro escritor los años 1851 a 1856, es decir, los posteriores al proceso completo de la revolución del 48; aproximadamente la empieza el año de la caída de la II Republica y de la proclamación del II Imperio. Tras la publicación de su obra en 1857, Flaubert aún habría de asistir al final de la etapa imperial en 1870, a la ya mencionada comuna del 71 y a la República, constituida en este mismo año y que sobrevivirá al novelista más de sesenta años.

ARGUMENTO
 Primera parte
Origen pequeño-burgués-rural de Charles Bovary e influencia de la madre de éste en su temperamento y educación. Charles se recibe a fuerza de empeño como médico y su madre le casa con la viuda Heloise, de aparente buena dote. Conoce a Emma Rouault, hija de un paciente, de la que prontamente se enamora. La mujer de Charles muere súbitamente y Charles, a instancias del padre de Emma, se casa con ella en medio de una exuberante fiesta campestre.
 Al poco tiempo son invitados a una fiesta de la alta sociedad en donde Emma puede comparar ese estilo de vida que siempre había querido con el que tiene. Emma se desencanta y literalmente enferma de la sencilla y llana vida que le ofrece su nada romántico marido. Charles en busca de una solución y sin nunca sospechar la verdadera causa de la enfermedad de Emma, migra con ésta desde Tostes a la ciudad de Yonville. Emma se encuentra embarazada.
Segunda parte
 En Yonville los Bovary conocen a Homais, el farmacéutico, y a su hospedado y practicante de leyes León, amante de la música y literatura, un romántico que inmediatamente hace sinapsis con Emma forjándose una amistad que se torna en amor mutuo no confeso. Nace la hija de Emma siendo encargada tempranamente a una nodriza. Emma toma distancia de León y éste ,confuso y desilusionado, emigra a París. Emma vuelve a caer enferma del alma, tal como lo hiciera por primera vez en Tostes. Imbuida de frustración y languidez conoce al señor Rodolphe Boulanger de la Huchette en el cual Emma ve reflejados sus ensueños románticos. Se hacen amantes y Emma comienza a gastar dinero desmesuradamente en lujos. Emma planea la huida de ambos, Rodolphe la abandona. Emma cae nuevamente enferma, en su lenta recuperación se reencuentra con León en una obra de teatro.
Tercera parte
Comienza el romance de Emma con León, paralelo a ello Emma sigue endeudándose hasta que la situación financiera de los Bovary (sin nunca sospecharlo Charles) se torna insostenible. Al encontrarse abandonada por sus amantes y rodeada de gente que realmente no ama, Emma toma la decisión de suicidarse con arsénico. Charles finalmente se da cuenta de todo, la perdona y luego muere de amor.

ESTRUCTURA
 La obra se divide en tres partes:
La primera parte consta a su vez de nueve capítulos que empiezan con la infancia de Charles Bovary y de sus estudios y cómo se caso con una mujer mayor que él, y empezó a trabajar como médico. También en esta primera parte conoce a Emma que es hija de un paciente suyo, un campesino que ha educado a su hija en un colegio de monjas, con disciplina y como si fuera una niña burguesa. Charles se enamora de Emma y cuando muere su mujer, decide pedirle la mano a su padre, el cual acepta. La primera parte acaba cuando ya se han casado y se van a mudar de Tostes y ella ya está embarazada.
La segunda parte consta de quince capítulos y comienza cuando se mudan. Emma Bovary ya se siente frustrada en su matrimonio: casándose no ha conseguido lo que quería puesto que se ha casado con un simple médico vulgar y sus aspiraciones son mayores. Decide que va a conseguir lo que se propuso y va a ser como las mujeres de las novelas románticas que leía, y conoce a un hombre, Rodolphe, el cual llega a ser su amante pero éste la abandona. En esta segunda parte Emma ya tiene a su hija Berthe, la cual es puesta en manos de una nodriza que se encarga de su cuidado, y Emma no tiene relación con ella excepto en contadas ocasiones.
La tercera parte, se divide en once capítulos y corresponde a la relación con su segundo amante, León, el cual termina abandonándola. Emma, frustrada y perseguida por sus acreedores por gastar más allá de sus posibilidades y, por tanto, perseguida por sus deudas, decide quitarse la vida con arsénico.

PERSONAJES PRINCIPALES
 EMMA BOVARY: Es la hija de un campesino acomodado –el tío Rouault- y esposa de un médico mediocre (Charles). Es sensual, llena de sueños, varios de ellos egoístas y vacíos, ve frustrados sus anhelos en medio de la vida provinciana. Hastiada de su marido, se entrega a dos hombres, León Dupuis y Rodolphe Boulanger, que demuestran no ser menos vanidosos y egoístas que ella. Acosada por las deudas, y harta de la vida, se suicida.
 CHARLES BOVARY: Esposo de Emma. Graduado como oficial de sanidad, se traslada a un pequeño pueblo de la Normandía, Tostes, donde ejerce. Allí se casa, primero con una mujer mayor que él, y luego con Emma. Ésta acaba por dominarlo y someterlo a sus designios. El buen hombre es limitado y se resigna con poco: considera a su esposa una diosa, sin darse cuenta que ella le es infiel en sus propias narices. Además su incompetencia no se reduce al ámbito de lo conyugal, también es un profesional mediocre: por su culpa provoca la gangrena en la pierna de un paciente, obligando a cortársela. Después de muerta su esposa, descubre toda la verdad. Muere sólo y en completa ruina.

PERSONAJES SECUNDARIOS
 LEÓN DUPUIS: Pasante notario en Yonville. Allí conoce a Emma y simpatizan rápidamente, pues tienen gustos afines por las lecturas sentimentales y las evocaciones románticas. Sin posibilidad de que el amor se concrete, parte hacia Ruán a seguir estudiando. Allí encuentra a Emma, tres años después. Viven un amor apasionado y loco que termina mal: él la abandona y se casa con una mujer "decente".
 RODOLPHE BOULANGER: Rico galán que tiene su castillo en los alrededores de Yonville. Frívolo y seductor, enreda a Madame Bovary y la convierte en su amante. Cuando ella lo presiona para que se fuguen, él escapa dejando arruinada moralmente a Emma. Años después ella lo buscará para que la salve de otra ruina –la económica- . Él dice no tener tres mil francos. Emma lo maldice. Después de que ella muere, Rodolphe se encuentra con Charles. La escena es irónica. El burgués no pierde la compostura y no vacila en humillar, esta vez de frente, al médico arruinado. "Todo es culpa de la fatalidad", dice éste.
 HOMAIS: Farmacéutico en Yonville. Petulante e ignorante, se siente con derecho a opinar sobre todo. Es el típico burgués de pueblo, con ínfulas de sabihondo. Se cree anticlerical, pero es tan vulgar como el cura del pueblo. Es padre de tres hijos a los que quiere convertir en genios científicos. Los niños, en verdad, son sucios y maleducados. Es el indirecto responsable del suicidio de Emma, pues ella toma el veneno en el "laboratorio" del boticario. Homais paradójicamente, es quien siempre da las ideas que llevan a Emma a los brazos de sus amantes. Después de la muerte de ella, se convierte en autoridad local y el rey le impone la cruz de honor.
 MADAME BOVARY MADRE: Progenitora de Charles. Posible responsable de la debilidad de su hijo, por sobreprotegerlo tanto. La señora es intrigante y detesta a su nuera Emma. Sin embargo, saca de varios apuros económicos a la pareja. Es real enemiga de la literatura y responsabiliza a las novelas de los "desórdenes" que sufre Emma. Al final pretende quedarse con su nieta, lo que provoca las iras de Charles y la definitiva ruptura entre madre e hijo.
 MONSIEUR BOVARY: Padre de Charles. No se parece en nada a su hijo: es borrachín, mujeriego y perezoso. Su pobre esposa lo mantiene. El señor se da ínfulas de conquistador, pero no es más que un "viejo verde" en decadencia. Muere de un infarto.
 ELOISE DUBUC: Primera mujer de Charles. "Viuda de un escribano de Dieppe, que tenía cuarenta y cinco años y mil doscientas libras de renta". Es enfermiza y celosa. Cuando se descubre que no tenía la cantidad de dinero anunciada, es acusada por los Bovary y muere repentinamente. Aunque Charles la llora, pronto olvida sus pechos planos y sus pies fríos.
 BERTHE: Hija de Emma y Charles. Su madre muy pronto la rechaza y sólo cuando tiene problemas con sus amantes,
 ABATE BOURNISIEN: El cura de Yonville. Demuestra su ineptitud de consejero espiritual frente a las crisis de Emma Bovary. Frecuentemente vive en desacuerdo con el boticario, Homais. Pero juntos son de la misma calaña: groseros e incultos. Flaubert los pone a dormir frente a frente –panza contra panza- en el velorio de Emma, igualándolos en su condición.
 FELICIDAD: Doméstica de los Bovary. Es una chica muy fiel a sus patronos, al comienzo, y demuestra habilidades para encubrir las escapadas de Emma con sus amantes. Sobre todo es muy colaboradora y cómplice cuando su ama está en quiebra económica. Después de muerta Emma, se escapa con Teodoro y se roba los vestidos más bellos de su señora.
 MONSIEUR ROUAULT: Padre de Emma. Es viudo y por causa de un accidente es que su hija conoce a Charles, quien le cura. El viejo es bonachón y no tiene ni idea de la hija que tiene. Cada año envía un pavo de regalo. La muerte de Emma lo deja desconsolado y pronto sufre una parálisis que lo lleva a la muerte.
 JUSTINE: Empleado de Homais. El joven siempre vive enamorado, platónicamente, de Emma. Es un personaje tierno, y uno de los pocos que se destaca en toda la novela por ser noble y fiel.
 BINET: Áspero recaudador y director de los bomberos de Yonville. Emma acude a él como último recurso para que le preste dinero. E incluso parece que se le insinúa sexualmente.
 LIEUVAIN: Ayudante del consejero de Ruán para asuntos agrícolas. Su verbo exaltado se escucha en los comicios agrícolas y sirve como contrapunto a la charla erótica de Emma y Rodolphe. Es un personaje puramente instrumental, y Flaubert lo utiliza para expresar la desmesura e hipocresía de los políticos. Tanto él como Rodolphe son dos mentirosos profesionales.
 HIPÓLITO: Joven sirviente de la hostelería "El león de oro". Es cojo y sufre la incompetencia profesional de Charles como médico. Por culpa de éste, le es amputada la pierna. En el entierro de Emma se comporta muy formal y estrena la pierna artificial nueva que ella la había regalado en compensación de la idiotez de su marido.
 MADAME LEFRANÇOIS Y MADAME TUVACHE. La primera es dueña de la taberna "El león de oro". La segunda es la esposa del alcalde. Juntas son chismosas y testigos indirectas de la tragedia de Emma. Aunque las locuras de ésta les parezcan escandalosas, es seguro que en el fondo de sus corazones burgueses darían la vida por estar involucradas en alguna aventura como las que tuvo Madame Bovary.
 LHEREUX: El comerciante del pueblo. Un miserable pillo, embaucador y delincuente, responsable indirecto de la muerte de Emma, pues él la enredó en varios pagarés por los que ella finalmente no pudo responder. Además es hipócrita y cínico. En el entierro de su deudora dice: "¡Qué desgracia para su pobre marido!".
 MONSIEUR GUILLAUMIN: No menos ladrón y pillo que el anterior. Emma lo visita cunado está a punto de que embarguen sus bienes. El notario de Yonville aprovecha la situación para hacer solicitudes sexuales. Emma lo insulta y después casi vomita.
 DOCTOR CANIVET: Médico prestigioso que, ante la incompetencia de Charles, se ve en la obligación de sustituirlo en dos ocasiones. Primero en el caso de la gangrena de Hipólito (es Canivet quien corta la pierna) y luego en el caso del envenenamiento de Emma.
 DOCTOR LARIVIÈRE: Antiguo maestro de Charles. En la novela así es descrito: "Desdeñoso de cruces, títulos y academias, médico de hospital, liberal, paternal con los pobres y que practicaba la virtud sin creer en ella, casi habría pasado por santo a no ser porque su penetrante inteligencia hacía temerle como a un demonio. Su mirada más cortante que sus bisturís, iba derecha al alma y desarticulaba toda mentira a través de alegatos y pudores. Y así era el hombre, pleno de esa majestad llana que dan la conciencia de un gran talento, la fortuna y cuarenta años de una existencia laboriosa e irreprochable". Asiste a Emma en sus últimos momentos y es quien dictamina que ella ya no tiene salvación, pues el arsénico ya llegó al corazón. Es otro de los pocos personajes nobles y entregados que hay en la novela. Los críticos aseguran que este personaje es el padre de Flaubert ficcionado.
 EDGAR LAGARDY. Famoso tenor de quien Emma se enamora platónicamente después de verlo en ópera "Lucía de Lamermoor", en Ruán. Rápidamente lo olvida después de encontrar por segunda vez a León Dupuis.
 EL CIEGO MENDIGO: Vagabundo que espera a la entrada de Yonville el coche de transporte, "la Golondrina". Emma siente repulsión por él y se convierte en augurio de mala suerte. Es el último ser que ella oye sobre la Tierra. El ciego también es otro enemigo de Homais, a quien desprestigia por haberle prometido curarle y no cumplirlo. El boticario logra que lo encierren en un manicomio.
LUGARES Y ESCENARIOS DONDE SE DESARROLLAN LOS ACONTECIMIENTOS:
El libro transcurre en Francia, más exactamente en las ciudades de Rouen (dónde Charles Bovary realiza sus estudios), Tostes (lugar en el cual ejerce de médico en sus inicios, y vive con su primera mujer) Les Bertaux (donde conoce a Emma, su segunda mujer) Neufchátel (donde en un pueblo cercano, Yonville, ejerció su trabajo hasta su muerte) y, en la última parte del libro, vuelve a aparecer Rouen, pues allí Emma vive sus aventuras con su amante León.
TEMAS PRINCIPALES
La insatisfacción vital. / Choque entre realidad y deseo.
Emma ansía una vida plena. Le pide a la vida más de lo que la propia vida pueda darnos. No se conforma con lo que tiene. A Emma como a don Quijote la mató el querer hacer realidad sus sueños. Como dijo Flaubert , “madame Bovary soy yo”, todos somos Bovary, hombres y mujeres. Todos sentimos pena por Emma como acabamos sintiendo pena por don Quijote
Emma Bovary la cual vive la vida a través de los libros, ella jamás podrá encontrar el amor ya que la vida real difiere mucho a la de los libros, ya que el príncipe azul de los libros no se encuentra en la vida real, esto le traerá como consecuencia la incapacidad de amar a un hombre ya que ningún hombre es como se describen en los cuentos, en la novela se deja establecido que Emma no pudo encontrar la felicidad, además podemos ver que tiene dos amantes, pero por varias razones termina solamente con Charles su esposo, el cual ella, no le daba importancia y creía haber cometido un error al haberse casado con él.
El adulterio,  (vinculado con el tema anterior), La infidelidad de Emma, que no encuentra en su matrimonio lo que busca, y el remordimiento, la culpa y la frustración que siente Emma por serle infiel a su esposo.
La ambición de poder y fama: durante la novela existen muchos personajes que sueñan y tienen como objetivo de existencia en convertirse en alguien importante y con mucho dinero. Esta clase de personas, que pertenecen a la burguesía de la época, luchan incansablemente por este anhelo. Es tal su obsesión que no les importa las consecuencias y daños que pueden producir al conseguir su objetivo, cometiendo así actos de gran frialdad.
Uno de los personajes que reencarna esta ambición es Emma, quien lo único que desea es ser millonaria. Ella desea que Charles se haga un médico famoso no porque quiere a Charles, sino que porque ella quiere ser reconocida en toda Francia. Para ello ella utiliza a Hyppolyte, sin importarle lo que pueda pasarle a éste. Ese deseo por el dinero se refleja al morirse el padre de Charles, en donde Emma no se interesa por la triste situación, sino que sólo le preocupa la herencia que éste le pueda dejar a Charles. Ella anhela una vida junto a las personas más relevantes y famosas de Francia, lo que queda demostrado al maravillarse con las personas que fueron al castillo de Vaubyessard. Por último, la causa de su muerte es la consecuencia de estar en una situación económica muy delicada. Ella, al ver que no encuentra una solución para evitar un juicio por endeudamiento termina por quitarse la vida, evidenciando así que su vida giraba en torno a ser rica e importante.
Lleureux, el comerciante, también retrata a la ambición por el poder lucrativo. En su afán de obtener dinero, comienza a ofrecer productos para venderlos de cualquier manera. Se aprovechaba de su astucia para ofrecer facilidades de pago, haciendo que se le pagara en cuotas, para que el cliente pudiera adquirir el bien. De esta manera él produjo que sus clientes, como Emma, se fueran endeudando cada vez más con él, teniendo que pagarles intereses a éste. Todo este plan lo hizo con el fin de extraer la mayor cantidad de dinero posible a sus clientes, sin importarle mayormente el fin de éstos, los cuales pueden terminar en la cárcel. Esto, sin duda representa a un personaje despreciable y maquiavélico, ya que no le importan los medios sino que el fin para llegar a ser millonario.
La Estupidez.
Flaubert despreciaba profundamente su época. Y no sólo por un sentimiento de repulsión personal o de resentimiento. Su odio se dirigía contra la tontería reinante, la trivialización general de la vida en la Francia de la segunda mitad del siglo XIX. Y sobre todo, por la muerte progresiva del Romanticismo, superada en ese momento por el auge del capitalismo, es decir, el triunfo de la vida material sobre la espiritual.
Madame Bovary es un vehículo para expresar ese disgusto. En la obra hay varios estúpidos. Charles, el primero. Ingenuo, con esa ingenuidad que no parte del conocimiento sino de la ignorancia y la falta de sensibilidad. Homais, que es un profesional de la imbecilidad, todo lo que hace y dice el farmaceuta es a favor de la tontería. Pero es una estupidez social aceptada, y claro reconocida.
Estúpido es Lhereux, el comerciante. Las señoras Tuvache y Lefrançois, no menos chismosas y fieles. Y por supuesto, estúpida también es Emma, quien confundió la realidad con sus sueños y por eso le fueron cortadas, salvajemente, las alas. Estúpida era la realidad francesa de 1830 a 1880. La nación que había enseñado al mundo el lema de "Libertad, igualdad, fraternidad", también podía ser la más frívola y egoísta.

LENGUAJE Y ESTILO DE LA OBRA
 Excepto el principio de la obra que está escrito en primera persona, por un alumno de una escuela que describe la llegada de un nuevo alumno a clase, el resto de la novela está escrito en tercera persona.  Es un narrador omnisciente porque sabe todo lo que ocurre y todos los pensamientos y sentimientos de sus personajes, y lo retrata desde fuera y lo hace en tercera persona. Esto es característico de la novela realista, el que haya un narrador que lo sabe todo y conoce lo que ocurre y lo narra de forma objetiva y realista aparentemente pero en realidad, debido a que él nos presenta solo realmente lo que quiere que veamos pues resulta algo subjetiva, porque solo nos dice lo que quiere decir para que el lector piense lo que él desea que piense.
 Flaubert dominaba el arte de la paráfrasis e innumerables fragmentos de la novela resuenan por su efecto, tanto el inmediato como el diferido, en la imaginación del lector. Por diferentes calles –volvamos al pasaje en cuestión–, el carruaje reaparecía "más cerrado que un sepulcro y tambaleándose como un navío". Este fragmento culmina espléndidamente cuando el carruaje reaparece por última vez: el sol golpeaba contra los viejos faroles plateados, una mano desenguantada se deslizó debajo de las cortinillas de lino amarillo y arrojó pedacitos de papel que se dispersaron con el viento y fueron a caer más lejos, como blancas mariposas en un campo florido de encarnados tréboles.
 La imagen que insinúa este pasaje es tan poderosa que evoca en la mente del lector un óleo antes que una descripción verbal. Pero además de su poder plástico, en el fragmento resuena un erotismo que se evoca sin detallarse, que se expande por la imaginería del lector y no por una intromisión explícita del autor. Como acertadamente lo señala George Steiner en el capítulo cinco de Después de Babel, El desplazamiento hermenéutico: "Cada vez que releemos un pasaje importante de Madame Bovary, o de cualquier otra obra maestra, aprendemos a oír más y mejor, a reconocer nuestras posibilidades, la significación es un contenido que supera la paráfrasis."  Flaubert no sólo era un maestro de la paráfrasis sino que, de hecho, investigaba con singular ímpetu la perfección descriptiva, se esforzaba por cincelar transcripciones por entero objetivas, casi científicas. Abundan los pasajes que son descritos como si se tratara de una cámara de cine que planea lentamente sobre la realidad revelando ciertos detalles mientras que oculta otros. La magnífica prosa de Flaubert nos envuelve de tal modo, que olvidamos por entero que es el propio autor quien nos está mostrando esa realidad al mismo tiempo que nos disimula otra. Los detalle descritos, las acciones realizadas, las conversaciones y los diálogos, la arquitectura, los bailes, la vestimenta y, en una palabra, el rico y complejo conjunto que constituye a la novela como un todo, le otorga una función significante y significativa a cada detalle. La trama está estructurada por sus detalles pero, simultáneamente, éstos la determinan.
 Al inicio de la novela, por ejemplo, la descripción de la gorra de Charles Bovary semeja la fiel trascripción de un dedicado etnógrafo, pero Flaubert no buscaba meramente un impacto visual, sino que dicha descripción es el trasfondo que resalta la naturaleza ingenua del personaje y de la insensibilidad del rito de la novatada; muestra su carácter de primerizo en los usos y costumbres del nuevo ambiente escolar y puntualiza las despiadadas burlas de aquellos que serán sus compañeros. Como muchos biógrafos lo han señalado, este episodio es autobiográfico y describe un recuerdo infeliz del propio autor. Aquí el lenguaje cumple una función de evocación emocional que pretende hacer que lector experimente un poco de la infelicidad del episodio. Este pasaje también establece, desde el inicio, la oposición entre la sensibilidad personal y las extenuantes urgencias del medio social, asunto que devendría, justamente, en el drama fatal de Emma Bovary.
 El lenguaje, más allá del hecho evidente de ser un medio expresivo ingénito a la literatura, cumple un papel vertebrador en esta novela. Flaubert trabajaba con las palabras como un afanado escultor, enmendaba, enriquecía y expandía incesantemente lo escrito. Volvía constantemente a sus escritos hasta asegurarse de haber logrado el efecto esperado. Sus frases no sólo pretendían comunicar una idea, sino que buscaban un efecto de agradable sonoridad; la lectura debería ofrecer un pensamiento y un corolario musical. Lo uno sin lo otro disminuiría el valor estético y la literatura perdería su identidad.
 El ritmo de la escritura trata de mantener una consonancia íntima con la dimensión afectiva de los personajes. Así, por ejemplo, cuando Emma pasa por una crisis depresiva se atrinchera en las evocaciones de sus experiencias en el colegio:  “Hubiera deseado, como antes, confundirse con la enorme fila de blancos velos, que contrastaban por doquier con las rígidas togas negras de las pequeñas hermanas reclinadas en sus oratorios. […] En ese momento la sobrecogió un sentimiento de ternura, se sintió languidecer y enteramente abandonada, como una pluma de ave que gira en la tormenta”.
 De este pasaje emana indolencia y languidecimiento, la tonalidad de las frases, por su forma y contenido, insinúa dicho abandono. Podríamos ponderar, por contraste, otro pasaje que se inicia con viveza y agitación, pero termina con un tono de abatimiento:
 “La presencia de su persona turbaba la voluptuosidad de aquella meditación. Emma palpitaba al ruido de sus pasos; después, en su presencia la emoción decaía, y luego no le quedaba más que un inmenso estupor que terminaba en tristeza”.
 En este caso, el fragmento narra un momento en el que Emma se enfrasca en una profunda meditación sobre su situación, reconoce la intensa alteración que le causa la presencia de León, pero también consiente la desolación que causa su ausencia. El talento de Flaubert hace casi imperceptible el paso de una emoción a la otra y logra que éstas no sólo describan sino que exuden cargas emocionales.  Flaubert, sin embargo, ejercita el lenguaje hasta límites inusuales logrando que sus propios personajes sean víctimas o beneficiarios de éste. Una persona plana o simple, por ejemplo, "carece de lenguaje" o su "habla es parca". Como ejemplo contrario, cuando Charles recuerda su primer encuentro con Emma, ella le es presentada como alguien "inteligente" y que "sabe hablar". En el capítulo ocho de la segunda parte, Rodolfo presta menos atención al físico de Emma mientras que evoca con pasión "las cosas que dijo y la forma de sus labios". León, el otro amante de Emma, reflexiona sobre el mensaje postrero en una tumba: "ambos estaban construyendo un ideal de sí mismos y adaptaron sus vidas a éste. Los actos del habla invariablemente permiten acrecentar los sentimientos". El propio lenguaje, entonces, define y construye a cada personaje.
 Emma se pregunta cuál, por el significado en la vida real, de palabras tales como "pasión", "éxtasis" o "arrobamiento", las cuales poseían una sonoridad tan bella en los libros. Es, sin embargo, en el capítulo nueve de la segunda parte, donde aparece con entera claridad el poder creador del lenguaje:
 “Ella recordaba a las heroínas de los libros que había leído y aquella lírica legión de adúlteras comenzaron a cantar en su memoria con voces fraternales que la encantaron. Ella se estaba transformando en una manifestación de sus propios ensueños”.
 Sin duda el estilo que más predomina en Madame Bovary es el indirecto. El narrador se caracteriza por hacer largas y minuciosas descripciones de los ambientes en donde transcurren los hechos y de los sentimientos y acciones de los personajes, a los cuales los describe generalmente en bloque y directamente cuando quiere describirlos en forma física y en forma fragmentada e indirectamente cuando se describen sus pensamientos y forma de ser.
 El narrador ocupa bastante poco el estilo directo, es decir, los personajes no hablan con sus palabras. Cuando lo hace, siempre lo hace con alguna intención, como es por ejemplo, transmitir al lector una característica del personaje al dejarlo hablar. Este es el caso del farmacéutico, en donde el narrador ocupa estilo directo, para demostrar que este personaje habla mucho con el objetivo de que la gente lo considere un sabio y así convertirse importante.
 A pesar de lo dicho anteriormente también el narrador ocupa bastante el indirecto libre, en el que se mezclan estilo directo e indirecto. Esto ocurre generalmente cuando el narrador describe una acción y luego el personaje expresa algo muy importante, como es una emoción fuerte que éste vive en ese momento. Un ejemplo de esto se presenta cuando Emma y su amante se expresan su amor hacia el otro.
 En cuanto al tipo de palabras y estilo en su modo de expresar los acontecimientos el narrador posee muchas facetas. Su característica general es ser muy descriptivo y observador para darnos a conocer lo que acontece y también para mostrarnos las cualidades de algún personaje. Esto habla de una meticulosidad para examinar y analizar cualquier acción o cosa. Además de ello posee la exactitud, seriedad y minuciosidad para relatar ciertos acontecimientos en donde se requiere conocimientos específicos. Éste es el caso de la operación a Hyppolyte, en la que el narrador nombra y conoce perfectamente las partes del pie o cuando éste mismo relata los síntomas que se le producen a Madame Bovary por la ingestión de arsénico. Todo lo que sucede a la protagonista es lo mismo que acontecería si una persona hace lo mismo en la realidad. Esto demuestra, en conclusión, una objetividad absoluta por parte del narrador.
 Existe también un tipo de lenguaje para cada estrato social en la novela. En el estilo indirecto, el narrador se expresa en forma formal pero no para sólo gente que tenga una cultura superior. Está escrito para la clase media, ya que se ocupan palabras normales y cotidianas, pero sin groserías ni frases vulgares. En donde hay cambios en el lenguaje es en el estilo directo. Existe grandes diferencias, en el vocabulario empleado por la gente del pueblo (Posadera, Justin, Félicité) al lenguaje de la burguesía, quien era más educada, por lo que tenía una mejor expresión oral. Para que decir de la gente que va al castillo, la que habla en forma muy elegante “Sería usted tan amable caballero”  El narrador utiliza algunos, flash back, en donde generalmente los personajes recuerdan fugazmente etapas de su pasado. Esto ocurre con Emma cuando ella se ve en el convento o cuando se recordaba su vida en Los Bertaux. Hay también otros personajes como Chales quien recuerda, luego de que Emma muriese, momentos en la que compartía su existencia con ella. En conclusión, cabe decir que todos estos flash backs, son recuerdos de épocas felices de los personajes y que ahora lo recuerdan con el anhelo de volver a ella, ya que su existencia en el momento actual es desdichada.
 Hay además hechos de la novela en donde se viaja al futuro, lo que se llama un flash foward. Esto ocurre al principio de la novela. El narrador comienza relatando la entrada de Charles al colegio, para luego volver al presente en la que empiezan a analizar la vida de los padres de Charles y la vida de éste desde que nace. También se presentan flash foward en la que los personajes sueñan algún anhelo determinado. Esto sucede cuando Charles comienza a pensar en el futuro de su hija.
 Las afinidades entre Flaubert y Cervantes a menudo han intrigado a los lectores de Madame Bovary y Don Quijote. Sus héroes son víctimas de la literatura y de la imaginación.

 Lo que consiguió Flaubert fue convertir al lenguaje en un objeto de sí mismo. En Madame Bovary, el lenguaje llama la atención sobre el propio lenguaje, constantemente el texto genera bucles de autorreferencia donde los significados traspasan los límites de la ficción para invadir la realidad, lo real se filtra en la ficción o, lo que resulta más conmovedor e inquietante, la ficción irrumpe en la imaginación de los personaje de ficción. 

martes, 1 de marzo de 2016

Romanticismo europeo

Tema IV  El Romanticismo
Introducción: A grandes rasgos, podemos dividir el siglo XIX en dos mitades: en la primera tienen lugar las revoluciones liberales, es decir, el ascenso al poder político de la burguesía; en la segunda, la mayoría de las revoluciones liberales han concluido victoriosamente y la economía capitalista se ha establecido definitivamente. Este conflicto político-social se refleja en la literatura. El Romanticismo, con su mentalidad exaltada, corresponde al periodo revolucionario y contrapone la realidad con el ideal. El realismo, de espíritu más sosegado y pragmático, trata de expresar la sociedad tal como es, sin idealizarla, y se corresponde con el segundo periodo.
El Romanticismo es un movimiento cultural y literario que tuvo lugar en la primera mitad del siglo XIX, tanto en Europa como en América. Dicho movimiento supone una reacción total a la razón impuesta por el Neoclasicismo, dando prioridad a los sentimientos, a las emociones, a la fantasía y al ideal. Tuvo su origen en el movimiento prerromántico Sturm und Drang (Tempestad y pasión), desarrollado en Alemania entre 1750 y 1770, en el que destacan Goethe y Schiller, que inician la superación de la estética neoclásica y en Inglaterra; luego alcanza los países nórdicos, y Francia, arribando  por último a España, Italia y Rusia. En todo caso hacia 1850 el movimiento ha llegado a su fin en el continente dando paso a la literatura realista.
Desde el punto de vista político, la época romántica se inicia con la restauración de las monarquías absolutas que derrotan a Napoleón en 1815 y acuerdan prestarse auxilio frente a posibles revoluciones liberales. (La cultura romántica, vinculada al liberalismo, conecta con los movimientos políticos de su tiempo; en cambio, su exaltación del idealismo y su rechazo de la mentalidad capitalista la distancian de las grandes transformaciones de la época)
Podemos sintetizar los rasgos generales de este movimiento en los siguientes:
  • Individualismo: el arte y la literatura se convierten en expresión del yo, de los sentimientos. El hombre romántico se caracteriza por presentar una fuerte personalidad y sentirse el centro del universo.
  • Irracionalismo: frente al racionalismo ilustrado, el Romanticismo valora todo lo no racional, como emociones, sueños, fantasías...
  • Defensa de la libertad: en la política, la moral y el arte; el hombre romántico lucha contra el absolutismo, rechaza las normas vigentes y las convenciones morales.
·         Idealismo: los románticos buscarán ideales inalcanzables en todos los aspectos, especialmente en lo relacionado con la patria, la justicia o el amor, lo cual les conducirá inevitablemente al choque con la realidad y al desengaño. Este desengaño por no poder alcanzar dichos ideales en la realidad en la que viven, les lleva a la evasión, e incluso al suicidio.
  • Nacionalismo: frente al espíritu universalista del neoclasicismo, los románticos valoran los rasgos diferenciales de su país, recuperan su historia, sus costumbres y su cultura.
  • Exotismo: el rechazo de la sociedad moderna lleva al romántico a evadirse, a ambientar sus obras en épocas lejanas (Edad Media) o en lugares todavía no dominados por la civilización europea (Oriente, América).
  • Espíritu rebelde y juvenil, frente a la madurez racionalista y moderada del neoclasicismo.
Pese a estos caracteres generales, sería equivocado difundir la idea del Romanticismo como un movimiento unívoco. La pluralidad de visiones que se  practican lleva a la consideración de período como un prisma que proyecta múltiples reflexiones luminosas de una misma realidad. Mientras en unos casos los románticos son apasionados, rebeldes, ilusionados con la transformación social, en otros se muestran solitarios, introvertidos, melancólicos, débiles ... Sus principios morales son vacilantes, oscilan entre la pasión, el sometimiento a fuerzas sobrenaturales. Unas veces les agradará lo bello y otras perseguirán tan solo la aceptación y el asentimiento del lector, tras haber conseguido expresar más verdad que belleza. No todo es el arte por el arte. Es asimismo, la época de las multiplicaciones: proliferan los diarios y revistas que difunden la literatura, los escritores proceden ahora de las más diversas clases sociales. Las ideas nacionales impulsan las literaturas propias de cada nación: la peculiaridad del terruño se ve reflejada en la literatura que ahora florece en decenas de lenguas por toda Europa. Las lenguas minoritarias por su número de hablantes y por su prestigio social, conocen ahora un nuevo impulso en este renacer literario.

En la literatura romántica se refleja la forma de ser del hombre romántico y se manifiesta a través de las siguientes características:
·         Aparición de los protagonistas que se encuentran al margen de la ley o que no aceptan las normas de la sociedad: el mendigo, el pirata, el verdugo, el cosaco, el reo, etc.
·         La mezcla, en poesía, de distintas formas métricas e, incluso, del verso y de la prosa.
·         La ruptura, en teatro, de las reglas de las tres unidades (tiempo, lugar y acción), recuperadas por los neoclásicos, la mezcla de lo trágico y lo cómico, la desaparición de la verosimilitud y el carácter moralizante, el final trágico, la aparición de elementos extraños, etc.
·         El gusto por el ambiente nocturno, tenebroso, la aparición de una naturaleza violenta y desatada, relacionada con el sentimiento exaltado del romántico.
·         La fuerte personalidad de los personajes.
·         La ambientación de las obras en lugares exóticos o lejanos en el tiempo, derivada del gusto por la evasión.
·         El poco aprecio a la vida, que se observa en la aparición de la muerte e, incluso, el suicidio.
·         La aparición de elementos fantásticos, muchas veces relacionadas con el sueño y el subconsciente.

Los autores más representativos son:
LITERATURA ALEMANA.   La figura más importante de la literatura alemana es precisamente Goethe, iniciador del romanticismo literario en Europa con su obra Werther. Fue un portentoso creador y nos ha dejado obras sobre las más diversas ramas del conocimiento humano (artes, ciencias, literatura, etc.) Cultivó todos los géneros literarios. Destacamos, además de la mencionada su obra de teatro Fausto.
Junto a éste y al ya también mencionado Schiller,  destacan los poetas NovalisHimnos a la noche ), Hölderlin y Heine (este último fue traducido e imitado en España hacia mitad del siglo XIX, provocando una auténtica moda germanicista; su influencia se deja ver especialmente en la corriente intimista, cuyo más ilustre cultivador fue Bécquer). Otro de los pilares del Romanticismo alemán fue el filósofo, lingüista, filólogo y poeta Friedrich von Schlegell que, junto con Fichte y Schelling, fue uno de los principales teóricos de este movimiento.

LITERATURA INGLESA. La literatura inglesa poseía una gran tradición de libertad en el arte  y por ello creó sus obras sin someterse a trabas ni a limitaciones preceptivas .El precursor es William Blake. La primera generación romántica de poetas está conformada por Samuel Taylor Coleridge y William Wordsworth (dos de los llamados poetas lakistas). La vertiente más rebelde es la que forma el grupo (eran amigos) de P. B. Shelley, Mary W. Shelley (su mujer, autora de la conocida novela Frankenstein ), John Keats y Lord Byron.
 La novela histórica fue desarrollada por Walter Scott (Ivanhoe)
También destaca la novelista Jane Austen, con sus obras de exploración del mundo de la mujer: Orgullo y prejuicio, Sentido y Sensibilidad; y ya  en la mitad de siglo desarrollan su actividad las hermanas Brönte: Charlotte ( Jane Eyre) y Emily ( Cumbres borrascosas).

LITERATURA NORTEAMERICANA.  El autor más conocido es Edgar Allan PoeNarraciones extraordinarias , "El Cuervo"...). También Washington Irving (Cuentos de la Alhambra  )  

LITERATURA ITALIANA. Destacan fundamentalmente Giacomo LeopardiCantos )  ) y Manzoni.

LITERATURA FRANCESA.  El padre del Romanticismo francés es  Chateaubriand ( Atala, René, Memorias de Ultratumba  ). En poesía destacan Lamartine, Alfred de Vigny, y Musset. La gran figura de la literatura (romántica y de transición al realismo) es Víctor Hugo (con las novelas Los Miserables o Nuestra Señora de París)
Théophile Gautier está a mitad de camino entre el Romanticismo y el Parnasianismo. Su estilo de vida bohemio, sus escritos (y experimentaciones) con las drogas y su amistad con Baudelaire lo relacionan con la estética modernista de finales de siglo. Además de sus poemas, destacan sus cuentos fantásticos o sobre el tema de las drogas ( La pipa de opio  ) y su novela fantástica La novela de la momia .
Entre el Romanticismo y el Realismo se sitúa  Alexandre Dumas  ( Los tres Mosqueteros, El Conde de Montecristo  )  

LITERATURA ESPAÑOLA: en poesía destaca José de Espronceda ( El estudiante de Salamanca ) , que representa la vertiente más rebelde y exaltada del romanticismo español ; en prosa, Larra (Artículos ); en teatro, el Duque de Rivas (Don Álvaro o la fuerza del sino ) y José Zorrilla(Don Juan Tenorio)
La poesía de cariz intimista post-romántica está representada por Bécquer ( Rimas  ) y Rosalía de Castro (En las orillas del Sar )
El Cuento fantástico tiene su más conseguida materialización en las Leyendas de Bécquer; la mejor novela histórica es El señor de Bembibre  de Enrique Gil Carrasco.

Apuntes complementarios:
1. El Romanticismo como ruptura con la tradición anterior
El Romanticismo supone una ruptura decidida con la forma de hacer literatura que se había practicado en Occidente durante siglos. Hasta este momento del siglo XVIII, los cauces de cómo modelar la literatura estaban claramente delimitados no solo por los tratadistas de la Antigüedad, sino también por la interminable labor de escritores, a lo  largo de cientos de años. Los clásicos griegos y latinos habían ejercitado con tal maestría la expresión de la palabra en sus más diversos extremos, que resultaba prácticamente imposible encontrar un resquicio que no hubiesen hollado, ya fuese en el interior del alma humana, ya más allá de los límites de la bóveda celeste. Los moldes formales para la literatura estaban configurados y sobre ellos surgieron las hordas de imitadores, cuyas obras adaptaban a sus tiempos los temas y figuras eternos revelados por Homero, Horacio o Virgilio. Cada siglo establecía su propios “clasicos”, de Roma a la Edad Media, luego el Renacimiento, el Barroco y el Clasicismo. Sin embargo, el principio de imitación no implica repetición. La innovación aparece en cada época literaria y no solo impulsada por los autores de más renombre como Dante, Chrétien de Troyes, Shakespeare, Lope o Ramón Llull, sino que se gesta en el artesanal escribir de otros cientos que, marginados del canon, hacía rebrotar nuevas vías cuando las antiguas se consideraban enjutas por el uso. De tal aherrojamiento se liberan los escritores románticos. Primeramente se busca la libertad expresiva a través de la liberación formal y temática. Deben hallarse nuevos cauces de expresión literaria, especialmente poética. En el inicio del movimiento, los escritores no abandonan completamente las formas convencionales, pero sí buscan una modificación que se adapte mejor a sus necesidades interiores. Ciertos modos de decir no caben dentro de las estrofas conocidas, ni sus rimas pueden ya proporcionar la fuerza que se desea transmitir. Al menos esto es lo que consideran algunos de estos autores. Lo cierto es que en un primer momento, la célebre rebeldía romántica no es tal, y la transición desde la etapa precedente se produce sin grandes convulsiones. Más tarde se consolidará ese espíritu rebelde e innovador, pero respecto a las formas, el Romanticismo no logrará crear modelos perdurables en el tiempo, salvo algunas excepciones. El éxito del movimiento descansa en haber abierto una nueva manera de percibir el fenómeno literario, la relación entre el autor y su obra, y más aún, entre el autor y los lectores.  Podríamos decir que en el Romanticismo se halla el origen de muchos de los fenómenos que conocemos de nuestra actual concepción de la creación literaria, y a él se debe la evolución de la literatura en el siglo XIX, XX e inicios del XXI.

La lírica romántica
La poesía es el género literario que mejor recoge los grandes temas y las inquietudes del movimiento romántico. Junto a los temas generales enunciados arriba, son habituales también  los siguientes:
 - La búsqueda de lo Absoluto, de los ideales más grandes, que con frecuencia termina en su reverso: en una sensación de fracaso y desencanto (el llamado “mal del siglo”) ante la imposibilidad de lograr esos objetivos.
- La rebeldía contra el orden establecido, como consecuencia de la insatisfacción personal ante una realidad que limita las aspiraciones del artista. Los románticos reivindican las figuras marginadas, en las que proyectan la propia insatisfacción vital: Prometeo, Satanás, Caín, Don Juan…
- La atracción por la muerte, lo misterioso, la noche, las ruinas, el mundo onírico de los sueños como posibilidad que permite eludir la realidad estrecha y vulgar.
 - La función del artista: el arte es entendido como una forma de conocimiento , y el credor , un ser favorecido por un don sobrenatural que le permite ver en su interior y comunicar a los demás mortales lo que no pueden contemplarlar.
En la lírica europea se advierten dos líneas poéticas principales: una intimista y contenida, expresada en poemas breves, con predominio de temas nostálgicos e impresiones subjetivas, en autores como Heine, Novalis, Keats, Bécquer…; y otra línea orientada hacia una poesía épica y grandiosa que se expresa en largos poemas narrativos, centrados en temas como la rebeldía, los amores destructivos, la muerte liberadora, los héroes marginales, los grandes interrogantes del hombre, etc. En esta línea se mueven poetas como Byron, Shelley, Hugo, Espronceda…

A) LA LÍRICA ALEMANA. Ya en el siglo XVIII aparece en Alemania el movimiento Sturm und Drang (“tempestad e ímpetu”) que inicia las primeras manifestaciones del Romanticismo y cuya influencia se extenderá pronto por toda Europa. Este movimiento exalta el poder de la imaginación, de la pasión, de los sentimientos, la libertad creadora y el rechazo a las normas neoclásicas; también defienden la presencia de una escenografía tormentosa, nocturna, macabra, que intenta expresar el interior atormentado del artista. Los hermanos Schlegel fueron los grandes teóricos del movimiento y W. Goethe (sobre todo con su novela Wherter), uno de los principales precursores del Romanticismo.
Los grandes poetas del romanticismo alemán son Hölderlin, Novalis y Heine.
F. Hölderlin escribe, en un primer momento, una serie de odas en verso corto y de gran serenidad emocional. En una segunda etapa escribe largas elegías centradas en tres temas principales: la búsqueda de la bondad y belleza ideales que intenta encontrar en la propia naturaleza o en la idealización de la Grecia clásica (por ej. en su famosa elegía “El Archipiélago”); la propia creación poética, que permite al poeta desvelar los misterios del mundo y del propio Dios; y el dolor de un hombre abandonado por Dios que se enfrenta a la búsqueda de un sentido a su vida en completa soledad. (Hölderlin viviría los últimos 30 años de su vida sumido en una locura pacífica, que le impidió escribir nada). Aunque poco reconocido en su época, su influencia posterior ha sido inmensa.
Novalis es el poeta de los Himnos a la noche, un poemario centrado en un solo tema: la ausencia de la amada y el deseo de reencontrarse con ella. El poeta se siente extraño en un mundo dominado por la soledad y el recuerdo del ser querido; la noche, que se identifica con la muerte, posibilita, de manera misteriosa, el reencuentro con la amada; la muerte de los seres queridos es una mediación hacia la divinidad .
H. Heine, era de origen judío, motivo por el que se sintió desplazado de la sociedad. Escribió dos tipos de poemas: unos inspirados en canciones de corte popular que tuvieron una gran influencia en toda Europa (en España influye en Bécquer); y otros de fuerte contenido satírico contra los supuestos valores de la cultura germánica (Alemania: un cuento de invierno)

B) LA LÍRICA INGLESA En el año 1798 se publican las Baladas líricas, presentadas de forma anónima por Wordsworth y S. T. Coleridge. Esa es la fecha que inaugura el romanticismo en Inglaterra. Los autores presentan en el prólogo sus intenciones de escribir una nueva poesía que rompa con el academicismo ilustrado. Los poemas de Wordswoth se inspiran en situaciones de la vida cotidiana y en el paisaje inglés no contaminado por el industrialismo, y están escritas en un lenguaje sencillo y cercano al de la gente común. Coleridge, en cambio, se propone transportar al lector a un mundo mágico y sobrenatural en el que prima el instinto y la fantasía; sus poemas “La balada del viejo marinero” o “Kubla Khan” son famosos por su escenografía surrealista y grandiosa y por la belleza de un lenguaje lleno de sugerencias y de símbolos.
El romanticismo inglés llega a su culmen con tres poetas a los que une la amistad, una vida errante y desgraciada y una muerte prematura: Lord Byron, P. Shelley y J. Keats.
 Lord Byron simboliza, como ninguno, al artista romántico por excelencia: por su figura excéntrica, sus escándalos amorosos, sus viajes, su exilio y su muerte en Grecia. En su poesía predominan los largos poemas narrativos, como El corsario, Caín, Don Juan, que reivindican la libertad política o moral por encima de todo. Pero en el fondo los poemas de Byron son de carácter autobiográfico: entiende la poesía como una proyección de su personalidad exaltada y anticonvencional.
Percy B. Shelley es otro poeta “satánico” que sigue la línea de rebeldía y defensa de la libertad, en lo social y en lo moral. Vivió sus últimos cinco años en Italia y murió ahogado en extrañas circunstancias. Entre sus poemas destaca el titulado Prometeo encadenado, el titán que se enfrenta a los dioses para defender a la humanidad. Sus grandes Odas (Al viento del Oeste, A una alondra, a Nápoles) expresan la idea romántica del choque entre el mundo soñado y la realidad, que provoca la decepción y el pesimismo del poeta. En su elegía Adonis expresa el dolor por la temprana muerte de Keats, ante la que solo cabe el dolor y el recuerdo, sin ninguna posibilidad de consuelo cristiano.
John Keats es el tercero y el más influyente de los grandes poetas románticos ingleses. De familia humilde, abandona los estudios de medicina para centrarse exclusivamente en la poesía. Su vida está marcada trágicamente por unos amores difíciles con Fanny Browne, por la incomprensión de su poesía y por la enfermedad que le llevó a una muerte prematura en Italia (en su tumba figura el epitafio: “Aquí yace uno cuyo nombre se escribió en el agua”). Su poesía es abundante en imágenes sugerentes y en descripciones sensuales y brillantes, y expresa una continua aspiración al logro de la Belleza. La creación poética es para Keats un medio para alcanzar la Belleza absoluta y el poeta debe “desaparecer” del poema. En 1820 aparece su mejor libro de poesía, Lamia, Isabela, la víspera de santa Inés y otros poemas. En él destacan los sonetos y las Odas que le han dado fama inmortal: Oda a un ruiseñor, Oda a una urna griega, Oda al otoño, Oda a la melancolía.

c) LA POESÍA FRANCESA. Los poetas franceses siguen la línea marcada por alemanes e ingleses. A. Lamartine publica, a imitación de Wordswoth, las Divagaciones poéticas, poemas basados en experiencias cotidianas, donde predomina la melancolía amorosa y la exaltación subjetiva del paisaje (“El lago”); su lenguaje tiende a la sencillez y al exceso de efusión sentimental.
Víctor Hugo es el gran poeta romántico francés y destacó en todos los géneros literarios. En su extensa obra poética aborda numerosos temas: la autobiografía amorosa o elegíaca por la muerte de su hija; las fantasías de ambientación exótica o medievalizante (Las Orientales); la inspirada en temas bíblicos e históricos (La leyenda los siglos); las fantasías oscuras que exploran el misterio y el subconsciente; el compromiso político, etc. El lenguaje de Victor Hugo, aun con grandes aciertos, tiende a ser excesivamente ampuloso y retórico.
Alfred de Vigny, Alfred de Musset, T. Gautier y el atormentado Gerad de Nerval, precursor de la poesía posterior junto con A. Bertrand, cuya obra Gaspard de la nuit, inaugura los poemas en prosa, son otros importantes poetas franceses vinculados al Romanticismo.


 d) EN ITALIA destaca la poesía de Giacomo Leopardi; su vida, marcada por los fracasos amorosos, las dificultades económicas y las enfermedades, condiciona la amargura y la angustia que desprenden sus versos. Sus Cantos expresan el desconsuelo del poeta enfrentado a la realidad. La reivindicación de la Antigüedad, la crítica al cristianismo, los sentimientos de soledad y pesimismo son los temas dominantes de uno de los más grandes poetas de Italia.