viernes, 20 de abril de 2012

No había nadie más que pudiera protestar. Niemoeller.Brecht

 «Hay hombres que luchan un día y son buenos, otros luchan un año y son mejores, hay quienes luchan muchos años y son muy buenos, pero están los que luchan toda la vida, y esos son los imprescindibles».

Como esta mañana la clase ha derivado hacia cuestiones ajenas al temario, me ha parecido adecuado apuntaros aquí los siguientes textos para invitaros a una primera aproximación a un autor que veremos dentro de unos días, Bertolt Brecht. A él corresponde la cita inicial de esta entrada y los dos poemas últimos.

Cuando los nazis vinieron a por los comunistas, 
guardé silencio, 
porque yo no era comunista.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, 
guardé silencio, 
porque yo no era socialdemócrata.
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, 
no protesté, 
porque yo no era sindicalista.
Cuando vinieron a buscar a los judíos, 
no protesté, 
porque yo no era judío.
Cuando vinieron a buscarme, 
no había nadie más que pudiera protestar. 

Este poema, atribuido erróneamente a Bertolt Brecht, fue escrito en realidad por el pastor protestante alemán Martin Niemoeller(1939) y, parece ser, que su origen está en un sermón . Luego, con distintas versiones, se ha repetido como texto independiente y se ha asociado , especialmente en la red, a la figura del dramaturgo alemán. Desde luego, por su contenido- su invitación al compromiso social y a la solidaridad-, esas palabras bien podrían haber sido formuladas por este escritor, aunque no lo hayan sido. 
Esos versos y los del texto que sigue- éste sí de Bertolt Brecht- mantienen hoy plena vigencia.
En estos tiempos de "recortes", de pérdida de derechos sociales y laborales,de empobrecimiento generalizado, de radicalización de las diferencias entre el primer mundo y los desheredados, de sueldos inmorales de aquellos que reclaman más sacrificios a los que menos pueden,... en estos tiempos turbios, quizá el único camino transitable sea el de la toma de conciencia, el de la lucha activa, el de la solidaridad, el de la esperanza en que "otro mundo es posible".
 Es una cuestión ética. Aunque no sepamos del todo cómo hacerlo.


Río abajo hay arroz,
río arriba la gente necesita el arroz.
Si lo guardamos en los silos,
más caro les saldrá luego el arroz.
Los que arrastran las barcas recibirán aún menos
y tanto más barato será para mí.
Pero ¿qué es el arroz realmente?
¡Yo qué sé lo que es el arroz!
¡Yo qué sé quién lo sabrá!
Yo no sé lo que es el arroz.
No sé más que su precio.
Se acerca el invierno, la gente necesita ropa.
Es preciso, pues, comprar algodón
y no darle salida.
Cuando el frío llegue, encarecerán los vestidos.
Las hilanderías pagan jornales excesivos.
En fin, que hay demasiado algodón.
Pero ¿qué es realmente el algodón?
¡Yo qué sé lo que es el algodón!
¡Yo qué sé quien lo sabrá!
Yo no sé lo que es el algodón.
No sé más que su precio.
El hombre necesita abundante comida
y ello hace que el hombre salga más caro.
Para hacer alimentos se necesitan hombres.
Los cocineros abaratan la comida,
pero la ponen cara los mismos que la comen.
En fin, son demasiado escasos los hombres.
Pero ¿qué es realmente el hombre?
¡Yo qué sé lo que es el hombre!
¡Yo qué sé quien lo sabrá!
Yo no sé lo que es el hombre.
No sé más que su precio


A los hombres futuros
Vosotros, que surgiréis del marasmo en el que nosotros nos hemos hundido, cuando habléis de vuestras debilidades, pensad también en los tiempos sombríos de los que os habéis escapado. Cambiábamos de país como de zapatos a través de las guerras de clases, y nos desesperábamos donde sólo había injusticia y nadie se alzaba contra ella. Y sin embargo, sabíamos que también el odio contra la bajeza desfigura la cara. También la ira contra la injusticia pone ronca la voz. Desgraciadamente, nosotros, que queríamos preparar el camino para la amabilidad no pudimos ser amables. Pero vosotros, cuando lleguen los tiempos en que el hombre sea amigo del hombre, pensad en nosotros con indulgencia.

http://youtu.be/sb31sXM2R0g
Por último, el anterior enlace os lleva a un vídeo de Silvio Rodriguez que se inicia con la cita de Brecht que encabeza la entrada (ésta , dedicada, especialmente, a Andrea)

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